No se conocen las ventajas para el Ecuador de estrechar las relaciones diplomáticas con el cuestionado Gobierno del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
El presidente Correa visitará Teherán el próximo mes, y ha asegurado que no le importa lo que digan o dejen de decir ciertos países sobre esas relaciones.
En el plano comercial, el banano ecuatoriano podría tener un mercado interesado en Irán; porque otros productos, como el camarón, mencionado por el presidente Correa, ese país los produce en abundancia, tanto que destina buena parte su producción a exportarla; y lo mismo acontece con flores, pescado, cacao, los productos tradicionales de exportación del Ecuador.
Sin embargo, la canciller Salvador inauguró ya a fines de julio una oficina comercial en Irán.
Ciertamente, los intereses geopolíticos cuentan. Si bien el Ecuador tiene todo el derecho a establecer relaciones con cualquier país, hay que poner en el platillo de la balanza ventajas y desventajas. Y entre lo negativo, está Ahmadineyad, conocido por su antisemitismo, con repudiables declaraciones como la de que Israel debe ser borrado del mapa, o negando la existencia del Holocausto; y también los programas nucleares y la negativa de ese Gobierno para la inspección de la Organización Internacional de Energía Atómica.
Resulta inexplicable para los intereses del país el entusiasmo del presidente por Irán y la negativa a negociar la apertura comercial con los EEUU, como el Perú o Colombia