www.diariocritico.com

Telma Ortiz: la otra versión de los hechos

jueves 06 de noviembre de 2008, 13:15h
Última actualización: lunes 10 de noviembre de 2008, 10:05h
Los medios de comunicación toman una parte de la realidad, la que se les antoja más interesante, para destacarla, analizarla y criticarla si cabe y difundirla (cierto es que todo es susceptible de ser información, pero no todo tiene interés informativo), y este ejercicio no supone perjuicio alguno para el público porque son muchos los medios y más los periodistas los que se hacen eco, con diferentes miradas, de un mismo hecho.
El riesgo de que esta pluralidad de sesgos se transforme en una denuncia unísona se produce en pocas ocasiones y parece claro que, si se unen, es porque el ataque va dirigido a donde más duele a todos: la libertad de expresión.

En esta profesión -y en este país- existe un desestabilizador que actúa desde dentro y que abre el debate sobre su bien más preciado: ese factor que juega en contra del entero de la profesión es, en su mayoría, el periodismo conocido como 'rosa' o 'del corazón', que convierte este oficio, en demasiadas ocasiones, en irresponsable y abusivo.

Telma Ortiz, hermana de la princesa de Asturias, se ha arrojado a una lucha judicial para evitar el acoso y agresión que sufre por parte la prensa rosa y la prensa se ha defendido de la mejor de las maneras: con un ataque. Según fuentes de la familia de Telma Ortiz, "los rosas" han actuado con malas artes, amparándose en su derecho a informar, y han conseguido que esta respuesta, por parte del conjunto de la profesión, se haya producido de forma unísona.

Contra lo que se difunde, las fuentes de la familia Ortiz desmienten que Telma y su pareja hayan denunciado a determinados medios, sino que han "solicitado medidas cautelares frente a la sistemática conculcación de un derecho constitucional: el derecho a la propia imagen". Estas fuentes también aseguran que "Telma es acosada, perseguida, cercada cada vez que entra o sale de casa, la peluquería o la farmacia" y que se llega incluso a la violencia: "empujones, insultos, movimientos con coches y motos que ponen en peligro la vida de los perseguidos y las de otras personas". Han llegado a ver cómo los perseguidores se golpeaban con bates de besibol por conseguir un mejor punto de observación y han sido "interceptados en una carretera secundaria por dos coches que se cruzaron".

Lo que sí ocurrió, aseguran, es que "los abogados pudieron reunir pruebas de una cincuentena de revistas, televisiones y agencias de caza de imágenes implicados en este proceso. Frente a ellos se pidieron las medidas cautelares, no frente a los medios indiscriminadamente, como se pretende difundir".

Y continúa: si la jueza denegó las medidas cautelares a Telma y Enrique fue porque uno de los demandantes es un "personaje de proyección pública, es decir que es una figura que no está definida en nuestro ordenamiento jurídico". Un arma de doble filo.

Ahí queda la otra versión de los hechos. Este país lleva años pidiendo a gritos un cambio: hay que revisar los límites del periodismo, qué es información, y qué no lo es. Así podremos diferenciar también entre el servicio público, al que nos debemos, con compromiso y responsabilidad, sin tolerar que se subordine al espectáculo y, menos aún, a través del abuso de poder. La libertad no  puede degenerar en libertinaje de expresión.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios