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Las AFJP argentinas y el sistema “sofá-cama”

Las AFJP argentinas y el sistema “sofá-cama”

jueves 06 de noviembre de 2008, 13:44h
Última actualización: lunes 29 de diciembre de 2008, 11:52h
Alguna vez el ex presidente Juan Domingo Perón dijo que los sofás camas sirven para que uno se acueste mal y duerma peor. Esa reflexión fue evocada por el legislador oficialista Juan Carlos Díaz Roig, presidente de la Comisión de Previsión Social de la Cámara de Diputados de la Nación de la Argentina para referirse a la mal llamada “jubilación privada”, sobre la que se basa el único negocio sin riesgo dentro del capitalismo, el de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP).

Díaz Roig compartió una mesa redonda, organizada por la Agrupación Oesterheld, con algunos especialistas en el área previsional como Jorge Rachid, ex secretario de Medios de la Presidencia; Leonardo Fabre, secretario general de la Asociación del Personal de Organismos de Previsión Social (APOPS); Juan Carlos Di Lorenzo, abogado especialista en derecho previsional, asesor de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA); y Gerardo González, economista especialista en asuntos previsionales; entre otros.

El legislador, que obtuvo el respaldo unánime de un centenar de especialistas y militantes sociales reunidos en el “Hotel Bauen” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, enfatizó que sólo se explica que puede haber algunos engañados que aún hayan permanecido en el sistema individualista montado a partir de 1994 porque “ha hecho mella la propaganda de demonización del sistema de reparto” llevado a cabo por muchos medios de difusión.

Hizo notar que en los programas de los llamados “formadores de opinión” siempre aparecen como sponsors “una, dos o tres AFJP”, “así que siempre los trabajadores van a jugar de visitantes”, en un sistema en el que se garantiza la ganancia del empresario y se hace correr con todos los riesgos a quién se le hace creer que se asegura un futuro para su vejez.

“Es un sistema perverso para el propio capitalismo”, enfatizó Díaz Roig, propio de un esquema que fue impulsado en el marco de las políticas del “Consenso de Washington” con el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI), y cuya perversidad se enmarca en un sistema financiero que hoy se derrumba en el mundo entero y en el cual mientras un grupo de gerenciadores se embolsó miles de millones una enorme cantidad de personas ha perdido casi todo lo que tenía.

Por ello, para sostenerlo, es que existe “un ataque mediático tremendo” que tiene como protagonistas a personajes como “Lilita (Elisa Carrió) que es la más invitada a todos los programas”,

Como conclusión, el legislador oriundo de la Provincia de Formosa, señaló que un sistema previsional idóneo debe basarse en criterios solidarios en el marco de un sistema que crezca macroeconómicamente y apueste por la distribución de la riqueza, en tanto que el sistema insolidario de las AFJP ha generado el 70 por ciento de la deuda externa del país, dio lugar a la generación de impuestos regresivos, por lo que el proyecto en marcha de vuelta al sistema único estatal de reparto (al margen de un eventual sistema complementario”, constituye “una herramienta para la liberación”, que apunta al restablecimiento del pleno empleo y el fin de la evasión fiscal y el trabajo en negro.

En el marco de una cena en la que todos los expositores rindieron homenaje a las memorias de Amancio López y Jorge Urriza, como dos viejos luchadores contra el sistema de las AFJP, el médico Jorge Rachid, autor de “El genocidio social en la Argentina”, puntualizó que “no hubo equivocación” en la implementación del modelo, sino que fue el producto premeditado de un programa que hasta recibió financiación del Banco Mundial y que no fue solamente previsional sino que apuntó al conjunto de la seguridad social.
Calificó a lo sucedido en la Argentina como “la más grande ingeniería social neoliberal” y enfatizó al señalar que la Ley 24.241, por la que se destruyó el sistema solidario previsional durante la gestión de Carlos Saúl Menem y Domingo Felipe Cavallo, implementada a partir de 1994, fue “la frutilla del postre en el imaginario de la colectividad individualista”, por lo que, frente a los cambios en marcha, hizo notar que “es más fácil restañar la economía que la cultura”.

La ley en tratamiento en el parlamento para la reetatización del sistema previsional, a juicio de Rachid, “es el hecho estructural más importante de este gobierno en cinco años de gestión” y añadió que por un lado “es la necesidad de recrear un sistema social solidario para después ir por el sistema de las ART (Administradoras de Riesgo de Trabajo) y después del de salud”.

“¿Intangibilidad?, ¿de qué hablan”, se preguntó en referencia a reclamos de sectores de la oposición que, en la práctica, defienden la “timba financiera” que “hasta rompe con las reglas básicas del capitalismo”, por lo que “esta pelea va mucho más allá que la de los 2.000 millones (de dólares estadounidenses) del campo” y calificó a los defensores de las AFJP como “cipayos de un sistema que se derrumba en el mundo”.

Por su parte, para Di Lorenzo, en coincidencia con los antes citados, los males verificados son el resultado de “una reforma exitosa que logró el objetivo que se proponía”, basada en “un fraude comunicacional que todavía sigue existiendo”. Una reforma que arrancó con durante el Proceso con José Alfredo “Martínez de Hoz en 1979 con el Indice de Remuneración” y apuntó a continuar con algunos decretos durante la gestión de Raúl Ricardo Alfonsín, en el marco de una economía que continuó basada en “una matriz dependiente”.

Tras calificar al actual proyecto en discusión como la “ley sable”, remarcó, trayendo a la memoria al macedonio Alejandro Magno, que “los nudos gordianos se cortan, no se desatan. Y apuntó contra los descalificadores de la iniciativa señalándoles que “no importa si les gusta o no les gusta (la presidenta) Cristina (Elisabet Fernández); lo que importa es una política nacional”.

“No se puede faltar a la verdad gratuitamente”, remarcó rechazando la política comunicacional de los defensores del sistema que han convertido a los medios locales “en suplementos de los diarios estadounidenses” y recordó, particularmente, los artículos aparecidos en el matutino “La Nación”, de la Ciudad de Buenos Aires, en la etapa previa a la implantación de la aprobación del régimen de capitalización individual.

Tras sostener que lo referente a “la cuenta individual es algo absolutamente ideológico”, recordó que ya hoy, entre el 10 y el 20% de las rentas de las AFJP se pagan desde el estado y destacó que el dinero perdido por el sistema privado, por ejemplo, “hubiese servido para construir dos ciudades como la Plata” (capital de la Provincia de Buenos Aires), lo que habría sido “la contratara de la especulación”.

Luego de recordar puntos clave de la Constitución Nacional de 1949 en lo atingente a salud, educación, servicios públicos y recursos naturales, Di Lorenzo rechazó los “planteos formales” que se realizan para discrepar con el proyecto en marcha, por lo que afirmó que lo que hoy jueves se trata en el parlamento nacional es “de nuevo. Liberación o dependencia”.

Gerardo Gentile destacó que se trata de la culminación del proceso de reformas al sistema previsional para retomar el control del sistema previsional a lo largo de las administraciones del ex presidente Néstor Carlos Kirchner y de la actual de Cristina Fernández.

A lo largo de su exposición también fue señalando algunos de los diversos aspectos negativos del sistema cuya derogación está en marcha como una pérdida de u$s 8.200 millones por parte de los adherentes al sistema, el crecimiento de la deuda externa, la utilización de los fondos de los afiliados a las AFJP para sostener una ficticia paridad cambiaria en el marco de la convertibilidad, para la disminución de los costos laborales mediante la merma de las contribuciones patronales y la creciente desocupación.
“Bajaba el costo laboral y subía la desocupación”, recordó Gentile, quién hizo notar que esta última alcanzaba al 9,6% en 1994 con la puesta en marcha del sistema para llegar rápidamente al 16% en medio del abaratamiento de las erogaciones laborales.

Fabre, a su vez, centró su intervención en el respaldo a la gestión nacional en marcha iniciada por Néstor Kirchner, quién, “como sea, bien o más o menos, con todos sus defectos y más allá de que tantas veces lo hayamos criticado, ha jugado a favor de los argentinos, de su salario, de su ocupación”, por lo que encuadró en esa política la actual iniciativa previsional de Cristina.

Otros expositor, Walter Moore, se refirió a la actual crisis financiera mundial y su incidencia sobre los fondos de pensión, mientras Martín García, a cargo de la conducción del panel, enfatizó en la utilidad, para comprender la realidad del sistema previsional, del libro “De la exclusión a la inclusión social (Reformas de la reforma de la seguridad social en la República Argentina)”, del actual jefe del Gabinete Nacional, Sergio Tomás Massa, y del especialista argentino Miguel Angel Fernández Pastor, actual titular del Centro de Estudios e Investigaciones de la Seguridad Social de las Américas, con sede en México; obra editada por Télam y que también recibió el elogio de Díaz Roig.
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