Víctor Gijón
La derecha también ama a Obama
jueves 06 de noviembre de 2008, 16:40h
Última actualización: viernes 07 de noviembre de 2008, 09:53h
Ayer era prácticamente imposible encontrar en la derecha española a alguien que tuviera un gesto de cariño político hacia el derrotado candidato a la presidencia de Estados Unidos, John McCain.
Ayer era prácticamente imposible encontrar en la derecha española a alguien que tuviera un gesto de cariño político hacia el derrotado candidato a la presidencia de Estados Unidos, John McCain.
Si a la entrada del Congreso de los Diputados alguien hubiera vendido camisetas con el lema ‘Todos somos Obama’ se las habría quitado de la manos; los unos y los otros. Aunque los términos conservador y progresista, derecha o socialdemocracia, tienen muy distinto significado a un lado y otro del Atlántico, lo cierto y verdad es que, tradicionalmente, los conservadores europeos se sienten más cerca de los republicanos, mientras que la socialdemocracia de este lado del mundo depositan todas sus simpatías en los demócratas.
Ni siquiera el representante de los productos neocon para Europa, el ex presidente Aznar, salió ayer en defensa de McCain, aunque la verdad es que tampoco el candidato republicano tuvo ni un sólo gesto amistoso hacia Bush en toda la campaña.
La obamanía española tiene, en mi opinión, bastante que ver con cuestiones de política interna. De un lado, el presidente Zapatero, que sin duda se siente cercano a las posiciones del presidente electo en como afrontar los problemas de la pobreza, la sanidad pública, las libertades o la salida de Irak, tiene también importantes razones internas para buscar la amistad de Obama.
El presidente del Gobierno de España, que en sus primeros cuatro años al frente del Ejecutivo estuvo, mitad por decisión propia, mitad por las maniobras del presidente saliente para aislarse intencionalmente, aportado de los centros de poder mundiales, ha retomado la tradición de la política exterior española, al menos en tiempos de Felipe González. Una politica exterior que se caracteriza por un trato preferencial con Estados Unidos, como aliado y no a en calidad de súbdito, comparsa o bufón como Aznar.
España está privilegiadamente situada a caballo entre Europa y África. Pero, además, mantiene, por razones históricas, una relación político-comercial intensa con América Latina. Ayer Zapatero se ofreció a Obama para allanar dificultes en esas áreas del globo de tanta importancia para la nueva política exterior norteamericana que regresa a la multilateralidad y abandona la prepotencia de la era Bush. En el caso de Rajoy, que no citó en ningún momento al derrotado McCain al felicitar al presidente electo, también priman las consideraciones de política interna.
Y es que el presidente del PP no está en condiciones de unir su suerte a la de los perdedores, aunque sean del otro lado del mundo. Como diría el castizo: “Bastante tiene ya con lo suyo”.