Finalmente, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobó anoche una resolución urgente estableciendo un alto el fuego inmediato en el horror de Gaza, la retirada israelí y el inicio de conversaciones de paz. La clave ha consistido en la abstención de los EEUU. Condoleezza Rice aceptó no solo la evidencia del clamor mundial. ¿Por qué ha cambiado la opinión de la Casa Blanca y del vergonzante gobierno británico en veinticuatro horas, que le sigue en todo como un potrillo domado? Sin duda, tras el bombardeo y muerte de los refugiados en las dos escuelas de la ONU en Gaza y el ataque y muerte de dos de sus colaboradores la situación se hacía insostenible para el desdichado Bush.
Pero, además, creo que la clave de la abstención de EEUU hay que buscarla en la entrevista de treinta minutos mantenida entre Barack Obama y George Bush con ocasión del almuerzo celebrado entre los cinco Presidentes de los USA el día 7. A nadie se le escapa que el silencio de Obama contrastaba vivamente con el estruendo político del escándalo provocado por un gobierno israelí enloquecido, fuera de sí y repleto de sangre. El escenario no podía continuar así. Un panorama desarbolado, fuera de control y sufriendo una espiral sin salida, padeciendo un liderazgo muerto y maniatado en la Casa Blanca. El nuevo Presidente parece desear, lógicamente, abordar la crisis, tras el día 20 de enero, con otras condiciones sobre el terreno. El gobierno de Tel Aviv ha utilizado el período de transición entre ambas presidencias para escapar a cualquier control y asestar un golpe fatal y de aviso a Obama. Era tan previsible como los atentados de Bombay o Islamabad, donde Bin Laden ha querido presionar al nuevo presidente. Son periodos de transición demasiado largos donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Creo que Obama ha impuesto la abstención de USA en la ONU para iniciar un cambio y modificar el clima político.
Además, Israel ha perdido la guerra política. A nadie se le escapa que, tras cada día de bombardeo y muerte, sus dirigentes consultaban las encuestas para saber como evolucionaban las respectivas posibilidades del trío maldito que ya nunca olvidaremos: el corrupto Olmert, la gélida Tzipi Livni, que bien podría representar el papel de dura guardiana nazi en el campo de Auschwitz-Birkenau, y, el llamado laborista (?) ministro de Defensa Ehud Barak, que, al parecer, ha multiplicado por dos sus pésimas expectativas electorales. ¿De verdad que mi partido, el PSOE, pertenece a la misma Internacional Socialista que los laboristas israelitas? Me lo tendré que pensar.
Pero vayamos a lo que importa. Obama es la única esperanza. Ha sido un error romper cualquier relación con Hamás. Europa, su seguidismo de Washington, ha sido un desastre político sin paliativos desde hace mucho tiempo y se sumó al aislamiento de Hamás aunque ganara las elecciones. Es preciso hablar. Creado, estimulado y financiado por Tel Aviv para desestabilizar a Yasser Arafat, el movimiento islámico, Hamás, se ha convertido en el genio que tras salir de la lámpara de Israel acaba atacando a su creador. ¿Recuerdan que Osama Ben Laden fue agente de la CIA, desde 1979, para combatir la invasión soviética de Afganistán?
Termino. Regreso a Juan Gelman y repito. No olviden la opinión de Albert Einstein y aquellos 30 intelectuales judíos en 1948: “Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del “Partido de la Libertad” (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista de Palestina. La visita actual a EU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EU”. Y, señalan los autores que Begin, es “uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista”. Y terminan afirmado que el partido Herut, hoy, Likud, preconizan en el seno de la comunidad judía una “mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial…signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo….es un medio para alcanzar su meta de un “Estado líder”.
Si, me repito, me repito, me repito. Y lo haré hasta que dejen de asesinar, termine la ocupación y cumplan las Resoluciones de Naciones Unidas.