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Elecciones vascas: Se abre la precampaña con las espadas más altas que nunca

Elecciones vascas: Se abre la precampaña con las espadas más altas que nunca

viernes 23 de enero de 2009, 13:53h
Última actualización: viernes 06 de febrero de 2009, 17:17h
Nunca unas elecciones autonómicas vascas han estado a priori tan reñidas como las que se van a celebrar el próximo 1 de marzo en la Comunidad Autónoma del País Vasco, ni tan siquiera las de 2.001, en las que el frente constitucionalista encabezado por Jaime Mayor Oreja, PP, y Nicolás Redondo Terreros, PSE, por primera vez acariciaron sin éxito la utopía de situar al PNV en la oposición.

Siete años después, en un escenario totalmente distinto, se vuelven a dar las condiciones socio-políticas para que las expectativas electorales permitan vislumbrar que, tras 28 años ininterrumpidos, el candidato del PNV no sea, finalmente, el encargado de formar gobierno y la Lehendakaritza- la Presidencia del Gobierno vasco- pase a manos de un candidato no nacionalista. A nadie se le oculta que el mejor situado para disputar la makila de mando en la Comunidad Autónoma vasca a Juan José Ibarretxe, el candidato por tercera vez consecutiva del PNV, es el actual secretario general del PSE-PSOE, Patxi López, también designado ya candidato de su partido.

En este objetivo ya declarado y aireado por el PSE, López va a tener que contar con apoyos de otras formaciones políticas y, hasta el momento, el único partido que ha mostrado esa disposición a pactar una mayoría de gobierno con el candidato socialista ha sido el PP, de Antonio Basagoiti

Basagoiti, además, ya ha puesto condiciones para alcanzar un acuerdo de gobierno con López, las consejerías de Interior, Educación y Cultura. Tres piezas claves para destejer el proceso de “construcción nacional” que el nacionalismo gobernante ha utilizado en los últimos años para conformar una sociedad vasca a su imagen y semejanza.  

Esta hipótesis post-electoral está avalada por el Euskobarómetro, que dirige el catedrático Francisco Llera, y cuyo rigor ya nadie discute. Otra cosa es que la realidad de las urnas se imponga a las prospecciones electorales y, hasta la noche del próximo 1 de marzo, no se sepa a ciencia cierta cómo se va a expresar y pronunciar el electorado vasco.


Según la última entrega del citado estudio sociológico, publicada a finales de diciembre de 2008, el PNV podría ganar las elecciones al obtener el mayor número de votos, el 34%, pero aún así el PSE, con el 32% de los votos, sacar más escaños que el partido de Ibarretxe por esos misterios de toda ley electoral que se precie. Además se constata, y es una constante de los últimos sondeos, que la actual fórmula de gobierno tripartito- PNV, EA e IU-Ezker Batua, no obtendría los escaños necesarios para formar mayoría absoluta, que es la que hace falta para investir al nuevo lehendakari.    

Claro está que otra opción es la de la formación de un gobierno PNV-PSE o PSE-PNV, que encabezarían Ibarretxe o López en función de cual de las dos formaciones políticas sea la que, tras el recuento, obtenga más escaños. Está sería la opción más deseada por los votantes vascos, según datos del mismo Euskobarómetro, y algunas fuentes indican que también la preferida por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ya que los votos del PNV en el Congreso de los Diputados le son de gran ayuda para sacar adelante sus principales proyectos para la presente legislatura.


De por medio, queda la duda, aún no del todo desvelada, de si la izquierda abertzale va a poder colar, o no, una lista electoral blanca y contar con representación parlamentaria en la cámara de Vitoria-Gasteiz. Todo apunta a que esta vez no será así, ya que de lo contrario nadie duda de que, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, los representantes batasunos terminarían apoyando la investidura de un nuevo lehendakari nacionalista aunque, como ellos mismo han señalado en más de una ocasión, tapándose la nariz.   

Como novedad, en estas elecciones Eusko Alkartasuna, escisión del PNV, que en los últimos comicios siempre ha ido en coalición con este partito, comparecerá por separado y por primera vez se presentará el partido de Rosa Díez, Unión, Progreso y Democracia, UPyD, aunque las encuestas no le otorgan ningún escaño en el nuevo Parlamento vasco.


El electorado vasco

Un total de 1.776.006 electores podrán votar el próximo 1 de marzo en las elecciones al Parlamento vasco, de los que 43.660 son residentes en el extranjero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, del conjunto del electorado con derecho a voto en los comicios autonómicos vascos, Vizcaya reúne a 952.818 votantes, Gipúzcoa a 574.958 y Álava a 248.230, aunque cada provincia se verá representada por igual número de parlamentarios, es decir, 25, para completar los 75 con los que cuenta la Cámara vasca. Lo que indica que un voto alavés tiene algo más del doble de valor que uno guipuzcoano y cuatro veces más que uno vizcaíno.

A todas luces, este reparto absolutamente arbitrario de la representación parlamentaria, en el que existe tanta desproporción del valor del voto de los ciudadanos de cada una de las provincias vascas, provoca una total distorsión de dicha representación parlamentaria de alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos. Pero paradójicamente ningún partido denuncia esta situación, lo que lleva a pensar que al final a todos beneficia.
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