Retumbaban las palabras de Rajoy en el Palacio Municipal de Congresos como una especie de puñetazín en la mesa. Harto está –dicen- el líder del PP de ‘esperanzos’ y de ‘gallardones’, de ‘aznarines’ y de ‘orejones’. “Joder, qué tropa”, exclamó un día el líder del PP, probablemente hasta harto ya de estar harto de tanta bronca interna. Hoy no ha utilizado Rajoy esas palabras de Romanones, pero sí un viejo –y acaso desesperante- adagio castellano: “Con estos mimbres tengo que hacer una cesta”.
Ahora bien, en la clausura del I Foro Abierto del PP, Rajoy ha hecho una advertencia, y no baladí: ‘No me voy’. Dice que sabe “lo que hay que hacer”, que el PP es un partido de centro-reformista –allá ell@s, las termitas de la democraciacristiana y las del neoliberalismo a ultranza-, que en política se está para servir al ciudadano y no para servirse de la política -¿sutil referencia a las corruptelas, con espionajes y filtraciones interesadas incluidos?- y que todos caben en el proyecto popular, pero arrimando el hombro, no el ascua a su sardina.
Si esta vez Rajoy ha sido capaz de dar aunque sea un peñetazín en la mesa, puede que esta vez Rajoy consiga poner orden entre su tropa. Si no es así, pues no lo será y a Rajoy le quedarán dos telediarios. O uno y medio, que los tiempos corren que es una barbaridad.