Como bien saben nuestros lectores, estamos presentes en nueve países, ocho iberoamericanos y una edición neoyorkina para la comunidad hispana que habita en la gran manzana que no es poco. Y es un placer para la que firma escuchar a colegas del otro lado del charco intercambiando opiniones de todo tipo.
En los momentos de asueto, desayunos, traslados en autobús, almuerzos y cenas, tenemos oportunidad de intercambiar impresiones. Es curioso ver cómo, a pesar de las distancias, todos nos miramos aunque sea de reojo. Nuestras miradas de periodistas pasan, irremediablemente, por Latinoamérica. Saber de los países hermanos es tan natural como saber de la familia de uno. Ayer en el autobús de camino al congreso Obama dejó de lado por unos instantes su protagonismo y se lo cedió a Evo Morales con su referéndum. A la hora del almuerzo seguíamos con el tema. Uruguayos y bolivianos sentados con mexicanos y españoles. Ni el mismísimo Colón se hubiera perdido semejante tertulia. Tabaré Vázquez, Calderón, Zapatero y Morales pasaron a ser analizados. Un poco más lejos en la misma mesa andaba un argentino callado (algo insólito) hasta que se le convidó a entrar y entonces nos habló del disgusto generalizado que parece que tienen con Cristina. En Argentina a la presidenta se le llama por su nombre de pila y todo el mundo sabe a quién se refiere. Salió a colación el reportaje que la edición española del Vanity Fair y los gustos de la presidenta por el maquillaje, las joyas y los bolsos de Hermès (luce uno de 30.000 euros) y todos concluimos que en todos los países hay siempre momentos de malos gobernantes.

Irremediablemente la crisis es también un invitado estrella en este congreso. Y lo es porque afecta a todos por igual. Muchos compañeros peruanos, bolivianos y muy especialmente ecuatorianos que se encuentran estos días aquí, saben de los movimientos migratorios de sus compatriotas en España. Como nosotros sabemos que los argentinos saben de nuestros abuelos en Buenos Aires. Los flujos migratorios tienen su mejor explicación estos días en este congreso. El que no tiene en su entorno un empleado latinoamericano es nieto de un inmigrante. Fuimos hace años y ahora vienen. Y quién sabe lo que nos deparará el futuro.
Ayer un uruguayo me comentaba que dos días atrás había visitado el pueblo de su abuelo en la provincia de Pontevedra, otro argentino pretende ir a finales de esta semana a orense que es la ciudad de la que salieron sus abuelos a comienzos del siglo pasado.
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- Conferencias y mesas redondas (pdf):
La distancia entre la UE e Iberoamérica existe y faltan vínculos para salvarla
Bush - Obama, relaciones con EE.UU
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Aquí, en Compostela, lugar de peregrinaje de la cristiandad junto con Jerusalén y Roma y bajo la mirada atenta del Apóstol, aquí estamos periodistas de todas las partes de mundo de habla hispana intentando arreglar el mundo. Y no se crean, ¿eh? Que parece que lo estamos logrando.