Así lo expuso este inspector de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía al reconocer que "El Tunecino", del que dijo que era "un islamista de nivel", era una persona "digna de consideración" por sus ideas extremistas, por lo que lamentó haber estado "siempre" un "paso por detrás de ellos" y de lo que planeaban Abedelmajid y las personas que le seguían.
Este testigo manifestó también que cuando los GEO acordonaron los alrededores del piso de la calle Martín Gaite de Leganés (Madrid), en el que se suicidaron siete presuntos responsables del 11-M, "a raíz del supuesto tiroteo", él acudió allí con sus compañeros y al llegar "explotó la casa".
No obstante reconoció que "yo mismo no tengo nada claro lo que paso ahí porque he oído varias versiones", aunque precisó que "lo que si tengo claro es que dispararon desde la casa, pero creo que me estoy excediendo en contestarle porque lo que sé es por referencias", indicó el inspector a preguntas de la defensa de Rabei Osman El Sayed, "El Egipio".
"Lo que me dijeron (los GEO) es que les habían disparado, pero las personas que vivieron esto están citadas y se lo explicarán mucho mejor. Yo llegué cuando se produjo la explosión", insistió.
Por otra parte, explicó que en un principio se identificó a seis de los suicidas y no fue hasta meses después cuando se supo cuál era el séptimo, que resulto ser el argelino Allekema Lamari, quien se encontraba en libertad mientras se resolvía el recurso que interpuso ante el Tribunal Supremo contra una sentencia de la Audiencia Nacional que le condenó por pertenecer al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino.
La identificación de Lamari, agregó, la propició, entre otros indicios, la declaración prestada por Safwan Sabagh, quien al ser detenido el 20 de agosto de 2004 en Valencia, aunque no está acusado por el 11-M, aseguró que éste le había dicho tras los atentados de Madrid: "no me cogerán vivo".
Nuevo análisis de explosivos
El tribunal del 11-M ha permitido este martes usar en el nuevo análisis de los explosivos de los atentados una muestra de Tytadine incautada a los etarras de la llamada "Caravana de la Muerte", detenidos con una furgoneta cargada de explosivos once días antes de la masacre, al haber cerrado la fábrica francesa de esa marca de dinamita.
Según informaron fuentes jurídicas, la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a la que corresponde juzgar estos hechos, ha adoptado esta decisión a petición del comisario general de la Policía Científica, Miguel Angel Santano, ante la imposibilidad de recibir de Francia muestras de ese explosivo y al tratarse de la partida de Tytadine más reciente incautada en España.
Este nuevo análisis de explosivos, en el que intervienen ocho peritos (dos de la Policía, dos de la Guardia Civil y otros cuatro propuestos por las acusaciones y las defensas), fue admitido por el tribunal a petición de la defensa de los acusados Jamal Zougam y Basel Ghalyoun para evitar situaciones de "indefensión".