Ya podrá enseñárselo a su hija, tal y como aseguró que era su ilusión. El director Albert Solé recuperó ayer el Goya conseguido por su documental 'Bucarest. La memoria perdida', después de que este fuera sustraído el pasado domingo en una fiesta posterior a la gala organizada por la Academia de Cine. El autor del robo fue un crítico de cine en paro, que decidió devolver la estatuilla valorada en mil euros al periódico 'El Mundo'. Aseguró que su acción se debió a una protesta por el «sectarismo» y «nepotismo» del cine español.
«Estoy harto de que siempre se lleven los premios los mismos», dijo K.N.T., menor de 30 años. «Vi la estatuilla en el ropero y le dije a la encargada: 'Dame mi abrigo y el Goya'», explicó. Afirmó que le dio pena «verlo tirado en el suelo».
Para el premiado, todo ha sido un «despropósito». Solé consideró que el robo es una «anécdota que no debe empañar el éxito del galardón», «una historia oportunista de un chico que llevaba unas copas de más». «Sus declaraciones no tienen ni el más mínimo fundamento, detrás de esa acción hay un encefalograma plano», lamentó. El cineasta no tomará acciones legales.