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El Gobierno, dispuesto a impedir por todos los medios los 4 millones de parados

Emergencia nacional: incluso si hace falta con un gobierno de concentración

Emergencia nacional: incluso si hace falta con un gobierno de concentración

miércoles 04 de febrero de 2009, 08:58h
Actualizado: 05 de febrero de 2009, 07:39h
La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, en la práctica la número dos del Ministerio de Trabajo, entre la desolación y la indignación decía, este martes, durante la presentación de la Fundación Índice para Autónomos y Pequeños Empresarios, que "nadie puede mover la cifra de 3,3 millones de parados, pero sí podemos hacer lo imposible por no llegar a los 4 millones. No descartamos nada". Incluso, no se dice pero se maneja en privado, con la constitución de un gobierno de concentración
 Rojo estaba pasando su día mas duro desde que Celestino Corbacho la trajo a Madrid desde la Diputación de Barcelona para hacerse cargo de la política de empleo de este país. Peor estaban las cosas en Moncloa. El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero impartía órdenes tajantes a Corbacho. Como sea, pero hay que evitar llegar a los 4 millones de parados. Una tarea que se antoja imposible si el ritmo de crecimiento de demandantes inscritos en las oficinas públicas de colocación supera los 200.000 mensuales.

    Dos son los problemas que se plantean en Trabajo ante esta situación que empieza a convertirse en dramática. Por una parte, preocupa poco el coste que para el erario público tiene el pago de prestaciones para esta descomunal cantidad de parados. Pero el interrogante que surge es ¿Qué pasará cuando esta prestación se agote al parado si este no ha encontrado empleo? Ese es el verdadero problema y el peligro que acecha sobre todo en lo que a conflictividad social se refiere. De ahí que la política del Ministerio de Trabajo se centre, ahora, en  la búsqueda activa de puestos de trabajo para los parados. Se trata de evitar que estos agoten el periodo de prestación a que tienen derecho, un máximo de dos años. Que no lleguen al límite. Y para eso se va a iniciar un agresivo programa de formación profesional. Se trata de reciclar al mayor número de trabajadores posible aunque sea a costa de olvidar sus ocupaciones más habituales.

    El segundo problema, y este si que es de tipo económico, es la sangría de cotizantes a la Seguridad Social. Al ritmo de bajas que se está produciendo, un millón en 2008, surge la duda de si será posible mantener el sistema público de pensiones a este ritmo. La  ponencia parlamentaria del Pacto de Toledo se encuentra, en estos momentos, prácticamente paralizada. No es momento de sugerencia de reformas tal y como están las cosas. Ahora se trata de apagar el incendio que ha generado la recesión.

    Y mientras tanto la angustia en Moncloa, en Trabajo y en Economía se traduce en forma de lectura de los dossieres de prensa diarios en los que se informa detenidamente de los expedientes de regulación de empleo que están aprobando las comunidades autónomas. Desde Sidenor en Bilbao, hasta Ford en Valencia. Y lo peor está por venir a decir de los expertos.

   Lo cierto es que desde que gobierna Zapatero, en España se han perdido el 40% de los empleos generados en los últimos diez años y que todos empiezan a plantearse seriamente si la situación es de tal emergencia que requiere un gobierno de concentración nacional para afrontarla. Pero eso es otro cantar, otro capitulo que los especialistas en economía dejan en manos de los comentaristas políticos
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