Los pilotos del Boeing 737 de la compañía Turkish Airlines que se estrelló ayer cerca de Amsterdam, Países Bajos, no mencionaron ningún problema en la aeronave durante su último vuelo, afirman hoy los medios de comunicación holandeses.
"En las comunicaciones con la torre de control durante el último tramo, a unos 15 kilómetros de la pista de aterrizaje, no hay ninguna indicación o comentario sobre algún problema", dijo a la televisión NOS el piloto profesional Ronald de Ree, que tuvo acceso al contenido de las cajas negras.
Todo lo que se sabe de momento es que los pilotos hicieron un aterrizaje sin motores, pero se desconoce la razón de ello.
La prensa local especula que el paro de los motores podría atribuirse a que la aeronave se había quedado sin combustible, una hipótesis que gana fuerza con el hecho de que el avión no se incendió después de estrellarse y partirse en tres.
El avión, que procedía de Estambul con 127 pasajeros y siete tripulantes a bordo, se estrelló cerca de una autopista entre las ciudades de Schiphol y Rottepolderplein, a pocos kilómetros del aeropuerto internacional de Schiphol, en Amsterdam, cuando se preparaba para aterrizar.
El accidente dejó nueve muertos y más de 80 heridos, 25 de ellos en estado grave.
Entre los muertos están el piloto, el copiloto y otro miembro de la tripulación. La lista de los fallecidos deberá ser publicada esta tarde.
En Bruselas, la Comisión Europea afirmó que la compañía Turkish Airlines pasó por más de 100 inspecciones en 2008, cuyos resultados fueron siempre positivos