Es obvio que allí están los datos, que nos están gritando algo... y esperan ser oídos
Dos días después de las elecciones regionales, en una barbería de Santa Mónica en Caracas, con palabras atropelladas, un joven trabajador cuenta: "¡C...!, no voté bien, vale, porque de la arr... busqué a Stalin, lo marqué pa'j... a Chávez y por esa misma arr... marqué 'votar' y perdí el voto por Ledezma, qué rabia!". Los demás parroquianos se unen al comentario. ¿No les parece una buena muestra de lo que ya está pasando en nuestra ciudad y en muchas otras partes?
Esta conducta, que debe haberse repetido por miles, apunta a un hecho que muchos no han visto: la continua y sistemática erosión del apoyo al régimen, que se manifiesta ya declaradamente en las grandes ciudades y que comienza a insinuarse en las zonas menos pobladas. Hay, para quien lo quiera ver, un proceso en marcha, que sospechamos adquirirá desde ahora mayor velocidad.
En efecto, datos que usted hojee no le mostrarán otra cosa que pruebas contundentes de lo que afirmo. En la Parroquia Caricuao, cuando la diferencia a favor de Jorge Rodríguez había sido de 7.076 votos sobre Stalin González, dos meses y medio después se reduce a apenas 544 votos del SÍ sobre el NO; y en la Parroquia San Juan (que incluye a El Guarataro), donde Jorge Rodríguez había aventajado al joven Stalin por 6.171 votos, ahora el SÍ aventaja al NO por sólo 1.028.
Lo más interesante y destacable en este caso es que, de los 17.896 votos acreditados a Stalin González, la opción del NO asciende a 25.120 votos, es decir, que se logró la proeza de ganar ¡7.224 votos! En esa parroquia hubo esta vez una abstención de sólo 27,66%, lo cual nos lleva a concluir que la reducción de la abstención favoreció a la Oposición democrática, sin duda alguna.
¿Son esos datos una mera consolación, o son más bien los "primeros" indicios de una tendencia que ya se instaló en la pauta electoral que veremos de ahora en adelante? Quizás sea muy temprano para decirlo, pero lo que sí es obvio es que allí están los datos, que nos están gritando algo& y esperan ser oídos.
Al lado de lo que nos dicen los datos aparecen otros asuntos que vale la pena considerar. El primero de ellos es que son logros de una oposición exhausta y raquítica de recursos, frente a un Estado, todo él puesto al obsceno servicio del régimen, del que ahora se puedeafirmar montó esta celada con premeditación y alevosía, pero con tan magros resultados en áreas clave de la vida del país.
Hacer más de lo que hizo el régimen para lograr pasar su enmienda, difícilmente será factible en futuros encuentros electorales. Si encima éstos son realizados en medio de una soberbia depresión económica, con más razón. Se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que el régimen "echó el resto y gastó todos sus cartuchos" el pasado 15F. Logró, en dos palabras, lo alcanzable para sus recursos, y esfuerzos desplegados al 100%.
Si aceptáramos la famosa "Ley del Medio Ambiente crecientemente desfavorable", que hace ya un montón de años enunciara el economista inglés Kenneth Boulding, uno podría afirmar que ya el chavismo consumió los recursos -en este caso expresados en votos- que de ese medio ambiente le eran favorables. Cada voto adicional exigirá esfuerzos ciclópeos, que nunca compensarán en número lo que demandan en fatigas y afanes.
Y todo ello pasaría, matemáticamente, "en condiciones normales". Pero lo que viene, y viene raudo, no son "condiciones normales". Son, además de inesperadas, absolutamente turbulentas y el chavismo sabe que, lo que ingenuamente creen algunos economistas y expertos: que hay todavía real en el Fonden y el Banco Central, lo más probable es que sea mentira: sólo quedan humo y cuentos chinos.
Y lo más grave: que como lo muestra fehacientemente el accionar de Chávez y la secta que él dirige con puño de hierro y látigo en mano, su diagnóstico -y consecuentemente el tratamiento que aplicará- está anclado en viejos hábitos, que además están ensopados en lo que los sociólogos llaman una "representación social de la realidad" comprobadamente errónea. Por no entender nada, sólo enredará todo. Que nadie espere otra cosa.
El Chávez disfrazado de militar, que vimos la semana pasada ordenando "militarizar las arroceras", parece no ver que justo reacciones como esas lo único que harán será incrementar el desabastecimiento y con ello, perversamente lograr el efecto contrario del que se propuso. Así que, un mensaje a los expertos que le auguran posibilidades y espacios de maniobra al régimen: no pierdan su tiempo, que Chávez y su gente siguen idénticos a sí mismos. Sin remedio.
antave38@yahoo.com