¿Pata negra o Jamón York?
jueves 05 de marzo de 2009, 12:34h
Actualizado: 11 de marzo de 2009, 20:25h
Si se preguntan para qué sirve una comisión de investigación sinceramente y aunque duela, hay que responder que para nada. Los que van a comparecer van con el discurso bien aprendido y a nadie le van a pillar en un renuncio salvo sorpresa. Y los que van a preguntar salen con la misma idea con la que entraron: el que creía que había espías los verá debajo de las piedras y el que creía que es una conspiración judeo mediática seguirá pensando lo mismo.
Sea como sea la sala José Prat de la Asamblea se está especializando en este tipo de eventos que ya quisiera para sí el mismísimo Francisco Correa: no son los disparos de Tejero en el techo de la Carrera de San Jerónimo como reclamo en las jornadas de puertas abiertas, pero oye, tener en tu historial una comisión de investigación como la de Tamayo y Sáez y ahora la de los espías imprime carácter a cualquier dependencia. (nota al margen: sería curioso saber que pensaría el bueno de José Prat, senador socialista y muñidor del estatuto de autonomía, de que su nombre pasara a la historia de la Asamblea como sinónimo de “la habitación de los líos”.)
Sin embargo entre la comisión de Tamayo y la de los espías, al margen de las obvias, hay una gran diferencia: la falta de glamour. Aquella comisión del Tamayazo arrancó sin escatimar nada: el primer compareciente fue el propio Tamayo una víspera del día de Santiago Apóstol del año 2003. Así se comienza una comisión: con pata negra. Sin embargo en esta de los espías, y sin desmerecer a nadie, el primer compareciente ha sido más jamón York que Pata Negra. Se tarda más en explicar quien era, a qué se dedicaba y con quien Virgilio Cano, que en contar que demonios pinta siendo el primero en responder a las preguntas de los comisionados. Tienen razón tanto Cano como Pedro Calvo, que son el número 1 el 3 de los que ya han pasado por el potro de tortura: Cano cuando se preguntaba en voz alta ‘no sé muy bien que hago aquí’ y Calvo cuando hacia un paralelismo curiosón: ‘es como si en una comisión de investigación sobre Roldán hubieran llamado en primer lugar al Duque de Ahumada’. En ese caso al menos tendría mucho más morbo por aquello de ver comparecer a un muerto.
Así que no hay que ser muy listo para vaticinar doce sesiones bastante aburridas salvo picos de audiencias marcados por las grandes y esperadas visitas de los galácticos: Aguirre, Gallardón, Cospedal, los tres presuntamente espiados, Granados... Hasta entonces la siesta de los lunes y miércoles está garantizada. Y el viernes, a mediodía, nos vamos todos de fin de semana.