Con...fianza
miércoles 11 de marzo de 2009, 14:02h
Decía Henry-Louis Mencken que “confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar” y es ese anhelo, ese deseo de creer en algo intangible, lo que cada cuatro años nos otorgan los ciudadanos, con la esperanza de que cumplamos nuestros compromisos, y con la seguridad de que actuaremos siempre de forma honesta, conforme dictan las leyes, siguiendo a las reglas de las que nos hemos dotado.
Este principio fundamental, sin el cual la democracia se tambalea, es el que ha quebrado la PP con la trama de los espías, poniendo de esta forma en riesgo la credibilidad del estado de derecho, al arremeter contra jueces, fiscales, policías y medios de comunicación, y al hacer una huida hacia delante sin preocuparse de las consecuencias, en vez ponerse al servicio de los poderes públicos para desenmascarar y expulsar a los presuntos culpables de esta trama de compra-venta de voluntades.
Ellos, que son tan dados a hacerlo, no se han preocupado en “buscar la verdad” de lo ocurrido en la dirección general de seguridad. Ni por saber quien y porque ha espiado y contraespiado a cargos públicos de nuestras comunidad, que son los representantes de todos los madrileños, ni que razones les impulsaron a llevar a cavo los seguimientos o quien los ordenaba. Y todo esto sin olvidar la que quizás sea la principal cuestión que réditos pretendían obtener con la información obtenida.
En vez de responder todas estas preguntas, el grupo popular en la Asamblea de Madrid ha propiciado retrasos en el inicio de los trabajos, ha denegado importantes comparecencias y ha aceptado otras de dudosa valía para resolver estas incertidumbres. Y para terminar este sainete que ha sido la comisión de investigación, ahora nos encontramos con su cierre, cuando tan sólo han pasado once comparecientes de los veintinueve previstos y ha transcurrido únicamente cuatro sesiones, impidiendo de esta forma que escuchemos a los principales damnificados, los espiados. Convirtiendo lo que debía haber sido una profunda investigación en una charla de sobremesa. Dando de esta manera carpetazo, a una de las tramas más turbias y enrevesadas que ha tenido lugar en nuestra Comunidad, por desgracia ya acostumbrada a este tipos de sucesos extraordinarios desde la llegada de Esperanza Aguirre al PP madrileño.
El partido popular ha confundido los términos de la combate y el contrincante, porque la autentica lucha es contra la corrupción y el clientelismo, no contra los medios de comunicación y la judicatura. Los adversarios son los corrompidos y corrompedores, no el Partido Socialista y ni los periodistas. Porque lo que tenemos que defender entre todos es a los ciudadanos, al estado de derecho, su legitimidad y su credibilidad.
Sólo nos queda la esperanza de que recapaciten y pongan todos los medios para perseguir, encontrar y echar a los corruptos. Por que los ciudadanos de Madrid queremos un Gobierno al que otorgar nuestra confianza, y no uno al que sólo podamos ver con…fianza.