La Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (ISDR, por sus siglas en inglés), una agencia de la ONU con sede en Ginebra, estima que los desastres naturales tuvieron un costo en la economía mundial de 181 mil millones de dólares el año pasado. La mayoría de esos daños -con un valor de 110 mil millones de dólares- ocurrieron en China.
Las advertencias de decenas de asociaciones ambientalistas y ecologistas no es como el cuento del niño que engañaba a los pastores gritando “viene el lobo”. Quienes desoyen sus llamados de cordura industrial serán las víctimas –y victimarios- de cientos de miles de seres humanos en toda la geografía planetaria.
Al igual que con los bancos sobreexpuestos, muchos países han ignorado los grandes riesgos de desastres naturales y deben tomar ahora medidas urgentes para proteger a las personas de dichos peligros, dijo Margareta Wahlstrom, secretaria general adjunta para la reducción de riesgos y desastres de la ONU. Wahlstrom explicó que los riesgos medioambientales y ecológicos están acumulándose en una forma similar a como lo hicieron los riesgos financieros, económicos y políticos, que hicieron noticia en todo el mundo el año pasado y a principios de 2009. La funcionaria conminó a los gobiernos a alentar un comportamiento más sabio entre los millones de personas que viven en áreas vulnerables a terremotos, huracanes, inundaciones e incendios.
Tres de cada cuatro habitantes del planeta viven en áreas que experimentan por lo menos un terremoto, ciclón tropical, inundación, o sequía desde 1980, de acuerdo al Programa de Desarrollo de la ONU. Para prevenir mayores costos y salvar vidas, la ISDR dice que las personas en áreas costeras deben ser mejor educadas sobre cómo sobrevivir a un tsunami o una tormenta grande, y que los gobiernos deberían entregar tierras y permisos de construcción teniendo en cuenta los peligros existentes.
El Banco Mundial publicará a fines de este año una estimación de los beneficios económicos de la preparación ante los desastres, una medida que Wahlstrom dice debería facilitar a los líderes políticos priorizar las medidas para salvar vidas que por lo demás se pasan por alto. "El trabajo es reducir el impacto de los desastres", concluyó.