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El equipo de McCain, ni para rezar

El equipo de McCain, ni para rezar

viernes 27 de marzo de 2009, 16:39h
Actualizado: 30 de marzo de 2009, 14:37h
La gobernadora de Alaska y ex candidata republicana a la vicepresidencia de EEUU, Sarah Palin, sigue dando qué hablar cada vez que abre la boca en un acto público. Esta vez la que fuera 'número dos' de John McCain ha vuelto a dar muestras del poco aprecio que tenía por el equipo de campaña de su jefe durante la contienda electoral y, entre bromas, ha explicado que ni siquiera podía rezar con los integrantes de aquel equipo.

En una cena que celebró el Partido Republicano de Alaska el pasado viernes, Palin entretuvo a la audiencia contando cómo, minutos antes del debate que la enfrentó en octubre a Joseph Biden, tuvo la necesidad de rezar "para encontrar un poco de ayuda extra" y, al mirar a su alrededor y ver que sólo estaban las personas de la campaña de McCain, no tuvo más remedio que ignorarlos y rezar junto a su hija.

"Miré y allí sólo estaban los de la campaña de McCain. Los adoro, pero no había nadie con quien me apeteciera cogernos las manos y rezar",
dijo Palin. Se sabía que la religión era primordial para esta republicana, pero cada día queda más patente la poca sintonía que había entre ella y los hombres de McCain.
La gobernadora de Alaska y ex candidata republicana a la vicepresidencia de EEUU, Sarah Palin, sigue dando qué hablar cada vez que abre la boca en un acto público. Esta vez la que fuera 'número dos' de John McCain ha vuelto a dar muestras del poco aprecio que tenía por el equipo de campaña de su jefe durante la contienda electoral y, entre bromas, ha explicado que ni siquiera podía rezar con los integrantes de aquel equipo.

En una cena que celebró el Partido Republicano de Alaska el pasado viernes, Palin entretuvo a la audiencia contando cómo, minutos antes del debate que la enfrentó en octubre a Joseph Biden, tuvo la necesidad de rezar "para encontrar un poco de ayuda extra" y, al mirar a su alrededor y ver que sólo estaban las personas de la campaña de McCain, no tuvo más remedio que ignorarlos y rezar junto a su hija.

"Miré y allí sólo estaban los de la campaña de McCain. Los adoro, pero no había nadie con quien me apeteciera cogernos las manos y rezar",
dijo Palin. Se sabía que la religión era primordial para esta republicana, pero cada día queda más patente la poca sintonía que había entre ella y los hombres de McCain.
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