El acusado de disparar a un hombre desde la calle afirma ser inocente
lunes 30 de marzo de 2009, 17:23h
Actualizado: 31 de marzo de 2009, 12:32h
El acusado de haber efectuado el disparo que mató, la madrugada del 1 de enero de 2006, al ciudadano Florin L.M. negó su implicación alegando que le habían robado ese mismo día el arma con la que presuntamente se disparó.
Según la reconstrucción de los hechos, el fallecido se encontraba asomado a la ventana de su casa de Carabanchel, cuando un primer disparo impactó contra el marco, sin que los presentes supieran en principio qué ocurría. Tras un intervalo de unos minutos, un segundo disparo le alcanzó en el pecho, haciéndole caer al suelo, por lo que los invitados a la fiesta trataron de socorrerle, pero Florin L.M. murió antes de que llegara la ambulancia.
Según los expertos en balística que declararon durante la vista, para alcanzar a la víctima el disparo debió efectuarse desde la calle, a unos 65 metros de la ventana, localización que se corresponde con una estación de servicio cercana a la plaza en que se encuentra el edificio.
En cuanto al acusado, según su propia declaración y la de su familia, la noche del crimen Andrés B.G. regresó al barrio con sus padres entre las tres y las tres y media de la madrugada, y tardó algo más que ellos en subir a su casa porque se quedó aparcando el coche, en el maletero del cual afirma haber dejado el arma, que seguía allí tras haber ido a hacer prácticas de tiro esa mañana.
Durante el juicio, el acusado declaró que se dio cuenta de que el arma no estaba a la mañana siguiente, pero que no había denunciado el robo precisamente por miedo a verse implicado en este caso, porque había leído en los periódicos que el disparo se había efectuado con balas del calibre 22 magnum, que correspondían a las de su carabina.
El juicio ha quedado hoy visto para sentencia, y el jurado se reunirá a partir de mañana para emitir su veredicto.