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Se trata de una joven con obesidad mórbida que pesa 160 kilos

Espera una operación de estómago desde hace dos años y medio

Espera una operación de estómago desde hace dos años y medio

"No duermo en la cama, duermo en el sofá sentada porque no puedo dormir sino, me ahogo", comenta

miércoles 21 de marzo de 2007, 09:56h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
Una joven de 30 años de edad, que pesa más de 160 kilos y que sufre obesidad mórbida, denunció hoy que tras dos años y medio aún no ha conseguido que ningún especialista le opere para realizarle una reducción de estómago.
  Teresa, la joven, denunció, en declaraciones a Europa Press, que tras conseguir por fin el visto bueno del anestesista y del cardiólogo (pues sufre también problemas de corazón) para la operación el 19 de febrero de este año, de momento no la han llamado para entrar en quirófano. Por este motivo, pidió responsabilidades a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya que su particular lista de espera ha pasado ya el mes.

   "Las listas de espera de un mes de Aguirre son mentira, yo no puedo seguir así; que me operen donde sea, en el Gregorio Marañón, en el Severo Ochoa, pero que me operen porque yo no puedo hacer mi vida, no me puedo duchar sola, me cuesta subir las escaleras, me ahogo al andar y no puedo andar más de cinco minutos, y aparte tengo una herida en la pierna que me está supurando porque la piel no da más de sí; esto cada vez se agrava más", afirmó.

   Según Teresa, su problema real con el peso comenzó hace dos o tres años tras un "cambio hormonal" que le hizo coger "22 kilos de golpe". Desde entonces ha llegado a engordar una media de 3 ó 4 kilogramos por mes, a pesar de las dietas de las que se dice "una experta" porque conoce y ha probado todas.

DE MÉDICO EN MÉDICO

   Tras los primeros cambios, Teresa decidió ir al endocrino, quien a su vez, viendo el caso, le mandó a su médico de cabecera como conducto indispensable para ser operada. Éste la redirigió hacia un cardiólogo que tras observarla la mando hacia otro endocrino, quien tras estudiar su caso le negó la operación y la conminó a que fuera estricta con su dieta.

   "Me tiró los papeles del cardiólogo a la cara y me dijo que no eran de su incumbencia, pero después de ir reiteradas veces se dio cuenta de que sí necesitaba la operación y me mandó al hospital Severo Ochoa", relató.

   En el centro hospitalario madrileño le realizaron las pruebas preoperatorias e incluso el cirujano le explicó que la operación iba a ser una reducción de estómago por laparoscopia. "Me dijeron que tardaban como mucho un mes para operarme, pero ya ha pasado un mes y  no sé a quien recurrir ni qué hacer", lamentó.

   Ahora, dijo que tiene la sensación de que los especialistas "se tiran la pelota unos a otros", y comentó que la causa puede ser que "las operaciones éstas son caras". "Pero yo necesito una solución, no pido nada del otro mundo, pido llevar una vida normal y corriente como cualquier persona", señaló.

UN DÍA A DÍA COMPLICADO

   Mientras llega la esperada reducción de estómago, Teresa intenta continuar con su vida. Es autónoma y trabaja en su propio establecimiento de ropa de tallas grandes en Leganés.

   "Me ayuda mi madre a ducharme, me ayuda a vestirme, me voy a trabajar y allí me paso todo el día en la tienda donde me canso muchísimo porque viene la gente y hay que atenderla, quitar y poner escaparates", indicó.

   A su problema de sobrepeso suma otro derivado de él, una herida en la pierna derecha que desde que se abrió hace ya tiempo nunca se ha llegado a cerrar del todo y cada vez se extiende más. "El médico dijo que la solución para lo de la herida en la pierna es que me quedara en casa de baja con la pierna en alto, pero no puedo hacerlo, esas son las soluciones que te dan ellos", subrayó.

   En cuanto a sus relaciones personales, dijo no tener ningún problema al respecto ya que sus amigas conocen el problema y la apoyan, aunque recalcó que sí están preocupadas porque cuando van juntas y ven que se ahoga no saben cómo reaccionar.

   "Voy con ellas y me ahogo, me dan espasmos, me da la tos, no puedo respirar, a veces me caigo redonda sin aviso y lo malo es que me caiga en la calle y me atropelle un coche", manifestó.

   A los problemas del día, Teresa suma los de la noche, ya que debido a sus 160 kilos , el poder descansar en su cama se ha convertido en una odisea. Cuando se introduce en ella no aguanta más de diez minutos y ya debe salir por falta de aire. "No duermo en la cama, duermo en el sofá sentada porque no puedo dormir sino, ni con tres almohadas ni con cuatro, porque me ahogo, ni boca arriba ni boca abajo, no puedo más", apostilló.

   Por estos motivos, Teresa indicó que necesita la operación cuanto antes para volver a ser como era, y se preguntó si "hay que esperar a sacar a una persona por la ventana con 500 kilos para que la operen". "No lo entiendo, somos mucha gente la que tenemos este problema y no entiendo como no hacen más por nosotros, porque lo pasamos mal", concluyó.

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