Apuntes desde la sala. Las cosas de la sala dos del sótano 1 de Génova
miércoles 21 de marzo de 2007, 16:58h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El revestimiento de las paredes de la otra Sala, la de siempre de la Audiencia Nacional en Génova, la de Audiencias 2 del sótano 1, es de estrechas tablillas verticales, como las de las cafeterías de los años 60, pero con una pátina de Justicia que no tiene la de la Casa de Campo. Aunque aquí, que mandan todos y no se responsabiliza ninguno, no es como en la Sala especial del juez Javier Gómez Bermúdez que respira claridad, orden y funcionalidad por todas partes. En la Sala de Audiencias 2, sótano 1 de Génova, la madera es oscura, casi sucia, y el desorden casi se convierte en decorado. Tras el Tribunal, que hoy presidía el juez Fernando Bermúdez de la Fuente, se amontonan de cualquier manera y casi hasta el techo, sobre un mueble corrido, cajas y cajas oscuras de papel para fotocopias que no ocultan su marca comercial. Y hasta una bolsa de plástico azul de inidentificable contenido que casi araña la tela de la bandera nacional que a todos nos preside.
A este lado del cristal, porque a público y periodistas nos separan de la estancia con un cristal blindado similar al de la pecera de los presos, tres cables mal tirados y pegados con cinta aislante al techo sobrevuelan nuestras cabezas y llevan la señal de audio a las radios.
Pero la verdad es que por la mañana se han limitado a formar parte del decorado porque la Vista, en audiencia pública, ha sido a micrófonos cerrados. Y así hemos visto que no oído al juez gesticular ante lo que le estaba diciendo de pie y de espaldas al público la abogada de Otegi, Jone Goirizelaya, para justificar la ausencia de su defendido por estar atrapado por la nieve en la nacional I, mientras el fiscal Fernando Burgos se mantenía a prudente distancia también frente al estrado. La Vista, vista pero no oída, duró unos veinte minutos y se acabó cuando el presidente y sus compañeros de Tribunal, Paloma Gómez Pastor y Juan Francisco Martel Rivero se levantaron de sus asientos y se marcharon.
Luego es cuando te enteras en los pasillos de que se da una nueva oportunidad a Otegi para llegar por la tarde y que se le va a juzgar en el día “sí o sí” y que, además, la Guardia Civil tiene orden de ratificar si el atasco por la nieve realmente existió o es solo que Otegi se hace de rogar para montar el número abertzale como víctima de la persecución judicial. Y uno debe ocultar siempre sus fuentes informativas pero no me resisto a identificarlas en esta ocasión para ilustrar las cosas que pasan en la Sala de Audiencias 2 del sótano 1º de la calle Génova. Quien contó mejor y con más imparcialidad los detalles de la discusión que vimos pero no oímos fue el operador de cámara de TV que tenía por misión dar imágenes del juicio. Claro que el hombre tiene orden del presidente de no darle al rec hasta que él se lo diga. Y en esto su señoría si que estuvo mudo. Pero el cámara no deja de ser un reportero y aunque le quiten las imágenes no abdica de su condición de reportero para informar. Desde luego que estas cosas no pasan en la funcional y megatecno Sala de la Casa de Campo...