Según las cuentas, cuando comenzó la actual legislatura en el año 2003, la Corporación Municipal hispalense tenía contraída una deuda de 322 millones de euros, lo que venía a representar el 57 por ciento de los ingresos municipales liquidados, pero esta deuda ha aumentado de tal modo que actualmente, incluidos ese nuevo crédito de 63 millones de euros acordado a tan última hora, la deuda se ha disparado, o más bien disparatado, hasta los 593 millones de euros, lo que supone el 106,9 por ciento de los ingresos municipales liquidados en un año, a tan sólo 3,1 puntos porcentuales del 110 que la legislación prevé para que la Administración autónoma tenga que intervenir en cualquier toma de decisiones financieras y autorizar cualquier tipo de operaciones por parte del endeudado Ayuntamiento.
Y llegar a esos límites cuando como decimos apenas faltan dos meses para unas elecciones municipales parece cuando menos un disparate, si no una irresponsabilidad tremenda o incluso una maniobra política que ponga el futuro de la ciudad en manos del partido que hoy sustenta el gobierno municipal sevillano en caso de que las urnas provocaran un cambio del color político al frente del mismo, porque no se puede olvidar que si el PSOE, que hoy ostenta, aunque en coalición con Izquierda Unida, el gobierno municipal hispalense lo perdiera a favor del PP o de alguna coalición de éste con algunos de los “bisagras”, el gobierno autonómico está en poder socialista y no parece, al menos así lo indican las encuestas, que eso vaya a cambiar ni ahora ni en las próximas elecciones autonómicas.
Así que, consumado el nuevo crédito y el feroz endeudamiento, que tomen buena nota los aspirantes a la Alcaldía de Sevilla, que van a tener que enfrentarse, al margen de una situación ruinosa, con una atroz dependencia de la aprobación de cualquier maniobra por parte de sus enemigos políticos.