La fusión anunciada entre los gigantes automovilísticos alemanes Porsche y Volkswagen promete dar lugar a arduas negociaciones que podrían convertirse en una lección de humildad para la adinerada familia propietaria del constructor de autos deportivos.
Los herederos de la dinastía Porsche, que controla la marca que lleva el mismo nombre y que ya posee el 51% de Volkswagen (VW), enterraron el miércoles sus sueños de comprar pura y sencillamente el primer constructor europeo.
Anunciaron por lo tanto la solución más humilde: la creación de un "grupo automovilístico integrado" que reunirá diez marcas (VW, Skoda, Audi y Seat, -entre otras- y Porsche).
Ya de por sí muy ambicioso cuando se lanzó en el otoño de 2005, el proyecto de aumentar progresivamente su participación en Volkswagen hasta llegar al 75% se convirtió en auténtica quimera con la crisis económica.
Con un mercado del crédito paralizado, y pese a su impresionante rentabilidad, el constructor de Stuttgart (sudoeste) se acercaba al sobreendeudamiento.
"Una fusión amistosa lleva a Porsche a niveles de endeudamiento razonables", subraya Jürgen Pieper, analista del banco Metzler.
Frank Schwope, de NordLB, indica que Volkswagen dispone de una reserva de liquidez de aproximadamente 11.000 millones de euros, que serían accesibles en caso de fusión.
En cierta igualdad de condiciones, los dos gigantes alemanes entablarán por lo tanto una áspera batalla para concretar la dirección del futuro grupo.
Dos arbitros, más bien hostiles a Porsche, supervisarán las negociaciones. Se trata por un lado del Estado regional de Baja Sajonia (norte), donde tiene su sede VW. Posee casi un 20% del constructor, y tiene, en virtud de una ley especificamente elaborada en los años 60 para VW, un derecho a veto sobre las decisiones estratégicas del grupo.
Y por otra parte, el influyente comité de empresas. Volkswagen es el símbolo de la co-dirección a la alemana, una empresa donde los sindicatos están asociados a ciertas decisiones, especialmente, dentro del consejo de supervisión. Bernd Osterloh, jefe del comité de empresas, no disimuló el jueves su "alivio" ante el fracaso de la operación de compra.
Según Ferdinand Dudenhöfer, experto del sector automovilístico, la partida de ajedrez podría complicarse con la llegada de un nuevo accionista. "El Estado de Qatar" por ejemplo, que entraría gracias a una ampliación de capital, explicó el experto a AFP.
El sector automovilístico alemán despierta el interés del Golfo: el emirato de Abu Dhabi ya se hizo con un 9,1% de Daimler, el fabricante de Mercedes.
Un grupo de trabajo entre Porsche y Volkswagen, integrado por el Estado de Baja Sajonia y representantes de los trabajadores, deben redectar el contrato de matrimonio en las próximas cuatro semanas. Y hasta ahora "hay más preguntas que respuestas", asegura Frank Schwope.
¿Qué hay del derecho a veto del Gobierno de Baja Sajonia? ¿Cuál es la sede: Stuttgart o Wolfsburg, el feudo de Volkswagen? ¿Quién dirige? Wendelin Wiedeking, el ambicioso patrón de Porsche parece cada vez debilitado.
Algo parece obvio: "Porsche estuvo siempre al volante y ésto está cambiando un poco", según Jürgen Pieper, mientras que Frank Schwope prevé "un camino muy difícil".
Sin embargo la mayoría de los analistas no dan por muerto a Wendelin Wiedeking.
"Su gran idea (de acercar las dos empresas) se impone a pesar de todo", estimó Dudenhöfer.
"Para los años que vienen, habrá que acostumbrarse a tener, no un rey" para dirigir el grupo, "sino dos delfines": el presidente de Porsche y el de Volkswagen, Martin Winterkorn, vaticinó el experto.