Ni es para tanto ni tampoco se puede hacer la vista gorda. Durante la noche del miércoles se pudo ver una serie de acontecimientos en torno a la final de la Copa del Rey de fútbol, que disputaban Barcelona y Athletic, que dejó mucho que desear. Gestos fuera de lugar, comportamientos que se saltaban el protocolo, excesos de autoridad, posible montaje de la televisión pública...
Realmente, no hay que exagerar. Todo el mundo sabía que después de más de dos décadas se juntaban en una final de Copa azulgranas y leones, y que sus aficiones están muy pobladas por sectores independentistas y nacionalistas. Esos sectores anunciaban tormenta a la hora de una cita tan 'española' como es la final de la Copa de Su Majestad el Rey, que es el nombre oficial del torneo. Durante las últimas semanas se había preparado un boicot de estas aficiones a la tradicional reproducción del himno español al comienzo del partido y así fue. Pero no era algo para tirarse de los pelos.
Lo realmente lamentable es que TVE empeorara las cosas con un
"fallo humano" -eso dijeron-, por el cual no pudieron dar en directo ese momento del abucheo general al himno nacional con el monarca de pie, en el palco. Y
.png)
mucho menos estuvo a la altura ofrecer ese momento en el descanso, en diferido, y con un evidente y escandaloso montaje de producción en el que curiosamente no sonaba ningún abucheo. La única excusa sería que los micrófonos se colocaron junto a los altavoces de la megafonía del estado de Mestalla, pero aún así es incomprensible informativamente hablando. Y aún peor fue el montaje de imágenes, por el cual se ofreció un enfoque a un aficionado vasco con la mano en el pecho.
Tampoco es bueno que algunos comentaristas dijeran esta mañana que el nacionalismo más radical ha tomado a estos clubes, así como a otros del panorama nacional. Es cierto que hay gente con ganas de ofrecer estas actitudes, pero siempre que sean desde el respeto a las personalidades y a la legalidad, no tiene nada de denunciable. Son tendencias políticas recogidas en el arco de la Constitución, de las libertades políticas de cada ciudadano.
Otra cosa es que ni amparemos ni hagamos la vista gorda, insistimos, con la mala educación y las actitudes intimidatorias de algunos radicales, que querían hacer de una final deportiva un acto político contra el Rey. Imágenes duras las que hemos visto en la prensa, con intención de molestar al monarca con símbolos independentistas. Y aunque algunos han magnificado las cosas, el boicot al himno es una falta de respeto sobre todo por la actitud exagerada de algunos.