"Aún no podemos decir que sean del avión porque es necesario retirar una pieza y que contenga un número o marca que la identifique como parte del avión", afirmó el vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica, coronel Jorge Amaral.
La importancia de las cajas negras
Las cajas negras —que en realidad son naranjas, aunque el color negro obedece mejor al contexto funerario y al morbo informativo— centrarán la investigación una vez que se encuentre el avión.
Llama la atención la velocidad con que han aparecido los hipotéticos restos. También sorprende la sensibilidad internacional y logística ante el desastre, quizá debida a que en el aparato volaban ciudadanos de más de una veintena de nacionalidades.
París ya ha organizado sus "exequias" el miércoles en la catedral de Notre Dame. Incluso la Gran Mezquita de París ha previsto los correspondientes ritos funerarios. Es la manera de reaccionar a la más que probable muerte de 228 personas, aunque el misterio del accidente puede eternizarse y quedarse sin solución mientras no aparezcan las cajas negras. Y es bastante difícil que ocurra, empezando porque su peso las hundiría al fondo del Atlántico, donde la profundidad supera los 4.000 y los 5.000 metros.
El dato reviste interés porque las cajas negras no podrían emitir señales ultrasónicas demasiado reconocibles en tales circunstancias. Incluso en caso de detectarse el origen de la señal, tampoco sería sencillo llegar a ellas por la adversidad de las condiciones.