El estreno del film, titulado "Transformers: revenge of the fallen" ("Transformers: La venganza del caído"), tiene lugar esta noche en Londres, donde por la mañana ya aguardaban decenas de fans a las puertas del cine para ser los primeros en ver la segunda película de la saga, de la que también habrá una tercera entrega.
Con un reparto prácticamente calcado de la película estrenada en junio de 2007 y con Steven Spielberg de nuevo en la producción, su director, Michael Bay, vuelve a ofrecer al público un filme de ritmo trepidante, cargado de efectos especiales, varios golpes de humor, una pequeña dosis de "moralina" y sin grandes complicaciones de guión.
Conocido por haber dirigido grandes éxitos de taquilla como "Bad boys" ("Dos policías rebeldes", 1995), "The Rock" ("La roca", 1996), "Armageddon" (1998) o "Pearl Harbour" (2001) -la mayoría no tan bien valoradas por la crítica como por el público-, el estilo de Bay vuelve a salir a relucir en su última película, en la que la sangre deja sitio a las chispas procedentes de los enfrentamientos entre los robots.
El rodaje se llevó a cabo en varios países, entre ellos Egipto, donde transcurre la última batalla, una de las más espectaculares de la película y en la que las pirámides juegan un papel fundamental.
Uno de los actores jóvenes más prometedores de Hollywood, Shia Labeouf (conocido por interpretar al hijo de Indiana Jones), comparte protagonismo con Megan Fox, quien se dio a conocer con el primer "Transformers" y que el año pasado fue elegida como la mujer más sexy del planeta por los lectores de una conocida revista masculina.