La policía marítima uruguaya fue alertada el pasado mes de febrero por el personal de un remolcador, acerca de esos obstáculos lo que implicaba un peligro para las embarcaciones que transitan la zona. Las autoridades uruguayas procedieron de inmediato al retiro de los objetos que obstaculizaban la navegación.
Los mismos tenían pintada una bandera pirata y una finlandesa, por el origen de la empresa Botnia, que construye una planta de celulosa en la margen uruguaya del río y que es resistida por ambientalistas de Gualeguaychú, en la provincia argentina de Entre Ríos.
Los obstáculos en el río implicaron un peligro para la navegación de barcazas, pesqueros y embarcaciones pequeñas que utilizan argentinos y uruguayos, que producen miel, crían nutrias y cultivan hortalizas en los islotes del río, informa el matutino.
Según los expertos, un eventual enredo de las naves con los obstáculos unidos por cuatro cabos de 15 metros pudo haber ocasionado un desastre marítimo difícil de imaginar, si se hubiesen atrapado en las hélices o el timón de las embarcaciones.
El informe de la policía marítima a las autoridades judiciales señaló que los obstáculos fueron fondeados a 50 metros de la boya que marca el kilómetro 83,6 del río Uruguay.
Los tripulantes del remolcador "Matrero" comunicaron a la Prefectura que los obstáculos fueron colocados por activistas que se manifestaron en la zona en los primeros días de febrero con embarcaciones ligeras, para protestar contra la instalación en Uruguay de la planta de celulosa destinada a la producción de papel.
Las tarrinas, bidones y anclas amarrados con cabos estaban en la zona profunda del canal donde navegan los barcos de mayor tamaño y pudieron ocasionar una tragedia de no haberse comunicado casi de inmediato la presencia de obstáculos para sabotear el tráfico por el río Uruguay. EFE