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Lecciones iraníes

Lecciones iraníes

miércoles 12 de agosto de 2009, 17:20h

Frente al poder del Estado teocrático y petrolero, ni cejan en su denuncia ni se arrodillan

A raíz de los sucesos que se han venido desatando en Irán como consecuencia del masivo fraude en sus elecciones presidenciales, tuvimos oportunidad de presentar el "cuadro" de lo que allí estaba aconteciendo y lo que podría ser el futuro de ese peculiar sistema político. Permítanme comentar hoy sobre algunas "lecciones" que la crisis de ese sistema nos está proponiendo.

Como lo sabe cualquier persona, constantemente recibimos lecciones acerca de los más variados asuntos. El quid reside en saber sacar provecho de las más pertinentes, si es verdad que las lecciones son, como a cada rato se nos dice, para aprender de ellas.

Por supuesto que lo más importante es saber cuáles de tantas lecciones son las realmente pertinentes. Rápido aparece un dato clave que nos ayuda a detectarlas: son "pertinentes" aquellas lecciones que nos hablan directo sobre lo que nos está pasando y, de paso, nos sugieren qué podríamos hacer en casos parecidos. Las otras, que podrían abundar, carecen de esa pertinencia inmediata y, por lo tanto, poco perdemos con ponerlas a descansar -o "congelarlas", como se estila decir por estos tiempos.

Y son pertinentes porque, si nos avispamos, esas lecciones nos sugieren el "rumbo" que deberíamos tomar y lo que, una vez emprendida esa ruta, cabría esperar. Pero también podrían alertarnos acerca del rumbo que deberíamos evitar, con esmero incluso. Y no sólo por los peligros que una determinada pista esconde, sino por lo que, una vez emprendida, nos obligará a hacer, además de las pérdidas en acompañamiento que ese camino puede imponernos.

Con estas ideas sobre el significado de las "lecciones", volvamos a la Venezuela de nuestras angustias. De continuo oímos acerca de "cuáles" lecciones hay que considerar. El discurso oficialista, unidimensional, estridente y tan repetitivo como un "ostinato", se empeña en imponernos a través de los medios de que dispone -que ni son escasos ni son débiles- "verdades" sobre un fulano socialismo de la dicha, sobre las exitosas posibilidades de la guerra asimétrica y cuentos por el estilo.

Desde la acera de enfrente se repiten, como en el famoso cuento del "gallo pelón", que "lo que Venezuela tiene que hacer es volcar su mirada sobre los países desarrollados (a quienes se dota de todas las virtudes y se despoja de todos los defectos) para, por fin, lograr el desarrollo y la prosperidad que anhelamos desde el lejano 1811". Más recientemente esas voces insisten en lo pertinente de las lecciones del Chile de la restauración democrática y hasta de la Colombia de Uribe.

Pero, ¿qué tal si hacemos algo un pelo diferente? Tomemos, como los europeos del siglo XVIII hicieron con la lejana China, un ejemplo lejano. Y lejano no sólo porque de él nos separan 9 horas, sino porque, aunque sus experiencias históricas y su situación religiosa son muy distintas a las nuestras, tenemos con ellos una cercanía muy particular. Chávez nos los ha hecho muy próximos y están también en una lucha dura y costosa de 30 años, contra una dictadura que se empeña en eclipsar la democracia que tanto quieren. Por esas razones, Irán es un vecino puerta-con-puerta que puede derrochar lecciones. Mirémonos en ese espejo, que aprenderemos harto.

Frente a todo el poder del Estado teocrático y petrolero, ni cejan en su denuncia ni se arrodillan. No se llaman a engaño ni se encierran en sus casas, sino que utilizan todos los medios a su disposición para enfrentarlo. Y al hacerlo descubren a un régimen que se agota rápido. Esta es su gran lección: no hay gigante con pies de barro que pueda contra nosotros, no importa cuántos desmanes y tropelías despliegue.

Utilizan todo lo que la tecnología brinda y lo más importante, todo lo que la naturaleza humana les ofrece. Están en una versión muy sui generis de lo que Herbert Marcuse llamaba el "Gran Rechazo": un NO sostenido a todo lo que el régimen quiere imponerles, y le niegan credibilidad, anuencia, y simpatía a sus propuestas, que ya aburren y dan dentera.

Pero lo más importante para nosotros: sin medios de información que les ayuden, calándose una educación ideologizada de kinder a la universidad, no cesan de desmentir, a toda hora y en todo lugar, lo que el régimen quiere hacerles creer. Lo conocen bien, saben de lo que es capaz y ya muestran las cicatrices de las vacunas que el mismo régimen les inoculó. Y como se saben protegidos por sus efectos, ellas les hacen sentirse inmunes y poderosos.

Venezuela les está agradecida porque nos muestran el camino y sus posibilidades.

antave38@yahoo.com

 

 

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