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La Junta "está al límite de las disponibilidad financiera"

Griñán admite que se le acaba el dinero

Griñán admite que se le acaba el dinero

viernes 11 de septiembre de 2009, 11:50h
El presidente de la Junta, José Antonio Griñán  reconoce que ha gastado 7.000 millones de euros en protección para desempleados y que sus arcas ya están al “límite”. Apeló  al «realismo de los números» para hacer comprender a los grupos de la oposición que ya no hay demasiado margen de maniobra para destinar más recursos económicos a paliar los efectos de la crisis económica, Pero a la oposición no le convence y le piden que “arriesgue”.

La  crisis económica, el paro, la subida o bajada de impuestos y la predisposición de todos los grupos a pactar sobre temas como la educación o las leyes de los ayuntamientos centraron los debates que el presidente de la Junta entabló en en Parlamento con los líderes de la oposición, Javier Arenas, del PP, y Diego Valderas, de IU.

Fue en la sesión de control al Gobierno y en respuesta a una pregunta de Valderas sobre la situación del desempleo en Andalucía y las medidas correctoras, cuando el presidente de la Junta señaló que la Administración debe tener en cuenta dos condicionantes a la hora de movilizar recursos: las competencias y la disposición económica.

Según Griñán, la Junta ha hecho un enorme esfuerzo para enfrentarse a la crisis y a la pérdida de puestos de trabajo, complementando de su presupuesto los programas impulsados por el Gobierno central en colaboración con los ayuntamientos, lo que no han hecho otras comunidades.

Pero en estos momentos, admitió el presidente, «Andalucía está al límite de las disponibilidades financieras», por cuanto está presente, con ayudas, en todas las empresas víctimas de la crisis y en todos los sectores con problemas.

Partido Popular e Izquierda Unida coincidieron en el tema de examen para la sesión de control al Gobierno: la economía y el empleo. Sus preguntas dieron pie a un discurso a la defensiva del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que pregonó la idea de que el esfuerzo en la atención a los parados es suficiente y los euros no dan para más. Griñán defendió que, actualmente, el 85% de los desempleados tiene algún tipo de cobertura, gracias a una inyección de 7.000 millones de euros –cifra “que supera en mil millones lo que damos a Educación, que es la prioridad”–, a lo que se suman los 520 de los planes Proteja y Memta de fomento del empleo, una partida “única” en el panorama nacional.

Las réplicas demostraron que su mensaje no caló en la oposición. Arenas le pidió que deje el “inmovilismo”, que “arriesgue” y se “atreva” a multiplicar las medidas anticrisis para asistir a las 300.000 familias que no reciben ingresos y al millón de andaluces en paro. “No ha puesto en marcha ni una medida eficaz”, le reprochó. Le exigió “austeridad y no brindis al sol” y un plan de emergencia social ante la sangría de parados. El coordinador de IU, Diego Valderas, le exigió que sacara dinero “de debajo de las piedras”, porque aún hay “50.000 desempleados que no van a recibir ninguna prestación”, que hiciera “verdadera política de izquierdas” y que aprobase ya la ley de renta básica. Griñán sigue manteniéndola como promesa electoral, pero la ha aplazado sine die. Ayer se limitó a defender como un logro que se ha “abierto” el debate sobre el salario social.

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