Una explicación de porqué el gobierno se mantiene activo y desafiante luego de su derrota. Todos los cañones apuntan al 2011. Los principales escollos. Vetos y DNU para el 2010 tensarían las instituciones al máximo.
A tres meses de haber perdido las elecciones de mitad de término, el gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner, se ha mostrado capaz de contradecir el mensaje de las urnas y los actuales sondeos de opinión desfavorables, logrando la prórroga de los llamados “superpoderes”; la aprobación en la Cámara de Diputados de la compleja Ley de medios audiovisuales; movilizando a la opinión pública en torno a la estatización de la televisación del fútbol y vetando la emergencia agropecuaria para distritos bonaerenses afectados por la sequía.
Algunos factores coadyuvan para que, de un estado de anemia, el oficialismo haya retomado, con vigor inusitado, la iniciativa política. El primero es, sin duda, la lógica implacable que Néstor Kirchner siempre ha desplegado de intransigencia y obcecación en su objetivo de acumular poder para su proyecto político. En ella, dialogar y consensuar son sinónimos de perder.
El segundo está relacionado con la dificultad del partido peronista para procesar los cambios vinculados a la conformación de su liderazgo. Tras la elección, diversas maniobras para instalar al sucesor presidencial por ese partido han caído en la nada. Desde el senador Caros Reutemann, hasta Mauricio Macri parecen haberse desdibujado como tales, pese a que el último es el que se muestra más decidido y hasta desafiante al haber tildado al gobierno de fascista en relación a la Ley de medios.
Y el tercero son los problemas que la oposición nucleada en el Acuerdo Cívico y Social tienen por las distintas situaciones por las que atraviesan sus referentes: el gobernador Hermes Binner, junto con el socialismo apoyó la Ley de medios, con razones valederas, pero a la vez tiene que gestionar en momentos de ausencia de holguras en las cuentas públicas de su provincia. La diputada Elisa Carrió, descolocada frente al tema del diálogo político, se ha llamado a silencio en horas de debate intenso, aduciendo problemas de salud y sobre exposición a los medios. El vicepresidente Julio Cobos se muestra incólume aunque bajo el fuego graneado del oficialismo. Y la UCR en su conjunto no siempre puede sustraerse a la dialéctica amigo-enemigo que plantea cada discusión del gobierno que ignora los matices que enriquecen el diálogo democrático. Por lo tanto, a veces queda descolocada y aparece como “tibia” en un panorama en el que la crispación es el ropaje que hay que vestir para ser escuchado y tenido en cuenta.
Existe una cuarta razón que opera bajo estas consideraciones: el gobierno perdió, pero nadie parece haber ganado o recogido los frutos de los jirones oficialistas de junio. Tras la elección quedaron “muchos ganadores” y al disiparse el polvo de la contienda nadie ha sabido, o querido, capitalizar la demanda de la sociedad para transformarla en poder suficiente para plantarse ante el kirchnerismo.
2011 es la salida
Acumulando enemigos al por mayor, el matrimonio presidencial sabe que la única forma de dejar el poder es tejer un entramado de poder político, simbólico y material que aleje la posibilidad de un viaje sin escalas de la Casa Rosada a los Tribunales. Néstor Kirchner centraría su estrategia en el armado político del conurbano bonaerense –para lo cual ya abrió su oficina de la Residencia de Olivos para recibir a los intendentes- sumando a sectores piqueteros y otras organizaciones sociales otrora participantes de la transversalidad, para darle el tinte épico y progresista necesario para aparentar una mística detrás de la cual se esconde el capitalismo de amigos.
En la mente de Kirchner figurarían algunos pasos fundamentales hacia el 2011 con el objetivo de “perder bien” la elección nacional con un caudal de votos que le permita sostenerse en el panorama político y no evaporarse de un plumazo, tal como se perfilan las cosas.
El primero es una reforma del sistema de selección de candidatos presidenciales –asunto al que el ministro Florencio Randazzo está abocado- que apunte a imitar el modelo electoral norteamericano, por el cual en las elecciones internas el ganador se lleva todos los representantes a un Colegio Electoral que decide al candidato del partido. En ese nuevo esquema, ganar en la provincia de Buenos Aires y en algunas provincias de menor peso electoral, alcanza para compensar la pérdida de distritos importantes e irrecuperables para el kirchnerismo como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos. Las restricciones a la publicidad paga de los partidos y los candidatos - en la creencia oficial las cadenas oficiales de radiodifusión y medios o “amigos” sostendrían las candidaturas del gobierno- también estarían contemplados en la reforma y contribuirían a la estrategia del gobierno.
El segundo paso sería continuar con una serie de iniciativas legislativas orientadas a mostrar un perfil en apariencia progresista -como la inapropiada idea de estatización de Aerolíneas Argentinas- tal como la eliminación de exenciones impositivas a las ganancias, ampliando la base imponible con la inclusión de la renta financiera de las personas.
Mientras esto se pone en marcha, la presidente viaja a los EE.UU. con la frustración de que Barak Obama no la recibirá ahora, y probablemente nunca.
Un panorama de conflicto
En los próximos meses, Chile y Uruguay, dos de los países vecinos a los que mejor les va en el plano económico y político, irán a elecciones en los que tanto el oficialismo como la oposición tienen chances de ganar. Sin adelantamiento de elecciones, ni chicanas institucionales, muestran envidiables señales de madurez. Mientras tanto, aquí todavía esperamos que el diálogo abra las posibilidades de recrear escenarios similares.
Algunos analistas sostienen que el gobierno cedió ante el pedido de algunos sectores de la oposición para modificar el artículo de la ley de medios que permitía la participación de las telefónicas. Como es sabido las telefónicas participarán - por imposición de la realidad del cambio tecnológico - de esta actividad, con lo que la cesión es relativa. Además, por otro lado, la decisión de la Cámara de Diputados contribuye a reducir el precio de los activos de estas empresas lo que constituye una excelente noticia para grupos económicos interesados en la operación de compra a sus actuales accionistas. Algunos de esos potenciales compradores están, como es publico, muy cerca del corazón de la familia gobernante.
En los próximos días seguiremos viendo como la discusión legislativa de estos temas, y los de naturaleza económica como el Presupuesto 2010 y las prorrogas de los impuestos a las ganancias y al vulgarmente conocido como “impuesto al cheque” - con sus implicancias en la distribución de los recursos públicos entre los distintas jurisdicciones- , exterioriza en la arena parlamentaria desaconsejables niveles de conflictividad y crispación políticas en una sociedad necesitada de horizontes estables y esperanzadores.