Los toros del ganadero pusieron broche de hojalata a la Feria de Otoño
Las Ventas. Petardo de Victorino y valiente actuación de Urdiales
domingo 04 de octubre de 2009, 22:31h
Actualizado: 06 de octubre de 2009, 11:38h
El teórico broche de oro torista de la Feria de Otoño resultó un fiasco. El encierro de Victorino, otrora triunfador en la Monumental, fue además de mal presentado, vulgarísimo y flojo. Sólo se lidiaron cuatro que no dieron opciones a sus matadores, siempre por encima de sus lotes. O sea, un broche de hojalata y olé. Destacó especialmente el valor de Diego Urdiales, que dio la única vuelta al ruedo.
Salen en Las Ventas las tres primeras 'sardinas' con cuernos, que a duras penas tapaban su escaso trapío, con otra divisa y se organiza la de Dios es Cristo, la revolución, el océano de protestas, pero como eran de Victorino... pues sólo se levantaron los de siempre: el sanedrín sabio del tendido 7.
Que también como siempre llevaba razón, ya que esos bicornes anduvieron tan justísimos de fuerzas como de presentación. En cuanto a su catadura,salen con otra divisa y en nada se habrían diferenciado a la vulgaridad y descaste que asola las ganaderías de bravo, salvo escasísimas excepciones, por ejemplo los propios 'victorinos' años ha.
Encima, segundo y quinto -único con trapío-, el lote de Diego Urdiales desarrollaron peligro y en cierto modo se parecían a aquellas 'alimañas' que se merendaban heroicamente Ruiz Miguel y Dámaso González. Y es el dado que arrojó el matador riojano,con un derroche de testosterona que caló en los tendidos y, tras dos buenas estocadas -en el segundo precedida de un pinchazo que le costó no cortar oreja-, le sirvió para dar vuelta al ruedo y recibir una clamorosa ovación a la respectiva muerte de ambos.
Si Urdiales mantiene y acrecienta su cartel en Madrid, lo mismo acontece con José Luis Moreno, que a base de porfiar con los suyos, menos ofensivos y más flojos, logró cascabelear algunas series sueltas de mucha clase por ambos pitones, aunque faltas de un punto de ligazón. En cualquier caso, el cordobes aportó los más altos quilates artísticos.
Y el tercero en liza, Sergio Aguilar, pese a estar anunciado con los otrora encastados victorinos, no mató ninguno. El único que le correspondió de este hierro, el tercero, fue devuelto por flojera supina, saliendo en su lugar un sobrero de Julio de la Puerta con el que no llegó a acoplarse. Sí lo hizo frente al sexto de Carriquiri, muy noblote pero que se acabó pronto en la muleta, aunque sí permitió una breve faena de ortodoxia, clasicismo y temple bien rematada con el estoque.
Ficha del festejo
Cuatro toros de VICTORINO MARTÍN, mal presentados excepto 5º, descastados y flojos; con 2º y 5º peligrosos. 3º, sobrero de JULIO DE LA PUERTA, con volumen y manejable. 6º de CARRIQUIRI, con trapío, noble y justo de fuerzas. JOSÉ LUIS MORENO: ovación tras aviso en ambos. DIEGO URDIALES: vuelta al ruedo tras petición;ovación y saludos. SERGIO AGUILAR: silencio tras aviso; ovación. Plaza de Las Ventas, 4 de octubre. Cuarta y última de la Feria de Otoño. Lleno de'no hay billetes'