Cientos de personas se acercaron a la Casa Blanca con la esperanza de poder ver al presidente, Barack Obama, laureado con el Premio Nobel de Paz, un galardón que según unos "sin duda merece" pero que, para otros, llega demasiado pronto.
"Barack Obama ha hecho más por la paz en los meses que lleva en el Gobierno que lo que hizo la Administración Bush, en los ocho años que estuvieron allí", opinó Don Lippincott, natural del estado de Washington, que está en la capital de vacaciones.
Este electricista retirado, de 55 años, fue uno de los que se acercaron rápidamente a la Casa Blanca para ver si, por casualidad, veía al presidente.
No fue así, pero no le importó porque aseguró que con Obama, "por primera vez en ocho años" se tiene "esperanza, en el país y en el mundo".
"Está tratando de hacer diplomacia en vez bombas (...) espero que nos ayude a restablecer nuestra imagen en el mundo en vez de ser visto como los 'estadounidenses agresivos'", señaló a Efe.
Frank y Renee Rashed, procedentes de Tennessee, no sabían que Obama había ganado el Nobel cuando se acercaron a ver la Casa Blanca, pero no tuvieron dudas en que "es apropiado" que se lo concedan porque "está haciendo una labor excelente trayendo esperanza no solo a Estados Unidos sino en el resto del mundo".
Esta alta distinción "muestra que nuestro país ha cambiado, hay esperanza". En su opinión, no hay que dar crédito a los que dicen que "es demasiado pronto" para que le den el Nobel, porque "no puedes poner tiempo a la Paz".
Para otras, como la española Reina Frescó, la decisión del Instituto Nobel quizá "se adelanta un poco a lo que podría hacer Obama".
Si bien cree que todavía está por ver qué sucederá en Oriente Medio, en Afganistán, en Irak (...) piensa que el premio "quizá sea un incentivo" para lograr avances.
En la misma línea, la ecuatoriana, Lisenia Espinel, consideró que "es un poco apresurado".
"Creo que tendríamos que tener hechos concretos de paz para otorgarle un premio de esta naturaleza, no digo con esto que sea malo, pero sí que debe de haber un hecho concreto, real, por ejemplo el fin de la guerra de Afganistán y de Irak y una actitud más concreta de paz con Cuba", opinó.
Ella quisiera que Obama se abra a los Gobiernos latinoamericanos "sin importar cual sea la tendencia" de estos.
Asmac Mouslim, una marroquí que participa este fin de semana en una conferencia de asociaciones de inmigrantes marroquíes en Estados Unidos, no tuvo duda: "Creo que se lo merece mucho". "Ha hecho muchos esfuerzos en el diálogo para las culturas y para mejorar la imagen de Estados Unidos en todo el mundo", afirmó.
En su opinión, el mensaje que dio para los estados y la comunidad musulmana "es un mensaje de apertura, de intercambio entre las poblaciones para abrir una puerta de diálogo y no cada uno que se quede en sus posiciones".
En Marruecos, según dijo, lo recibieron "muy positivamente" porque consideraron que fue un mensaje de "tolerancia" y "apertura".
El Nobel de Paz a Obama sirvió también para animar a quienes tradicionalmente se manifiestan ante la Casa Blanca. Pacifistas, manifestantes y protestantes en general elevaron sus voces con más fuerza para reclamar la Paz Mundial.
Y así, desde idealistas como "Start Loving", un ingeniero informático que desde que hace doce años se esconde detrás de este "empezando a amar" y se dedica "a los demás", hasta los tamiles que reclaman al Gobierno de Sri Lanka su autodeterminación, pasando por los que quieren parar la guerra de Irak, tenían hoy razones para la esperanza.
Dentro, en la Casa Blanca, seguramente la esperanza estaba cargada de responsabilidad.