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Preguntas sin respuesta

Preguntas sin respuesta

jueves 05 de noviembre de 2009, 18:12h

Ocurrió el 7 de julio del año 2008 en Pamplona, día de San Fermín. La joven estudiante de enfermería Nagore Laffage de 20 años, disfrutaba con sus amigas de la fiesta. De pronto vio entre la gente una cara conocida: la del residente de psiquiatría de la Clínica Universitaria, José Diego Yllanes.

Nagore, que realizaba prácticas en este mismo centro, se acercó a él, mantuvieron una conversación y posteriormente se dirigieron al domicilio del médico donde se cometería el fatal desenlace. Horas después, el cadáver de Nagore aparecía en un descampado a las afueras de Pamplona. Tan solo, José Diego sabe lo que ocurrió, aunque asegura que no lo recuerda del todo. Según su versión “había tomado unas copas de más y no sé lo que pasó”.

Durante estos días se está celebrando en la Audiencia Provincial el juicio contra este médico, presunto homicida de Nagore. A preguntas de los abogados y del Fiscal, señala que tuvo “ problemas con las llaves para abrir la puerta de la casa. Lo que en un principio era una actitud cariñosa entre ambos, se convirtió en algo fogoso, apasionado, pero no violento”. Dice no saber cuál fue el desencadenante de lo sucedido, pero admite tener “un recuerdo muy marcado del cambio en la dirección de dicha situación”. Al parecer la joven decidió irse de allí, pero algo o alguien, le impidieron su huída.

A lo largo del juicio se están escuchando y viendo episodios muy duros. El vídeo de la reconstrucción del presunto homicidio que realizó Policía Foral; la llamada de auxilio de Nagore al 112; la declaración de José Diego, de sus familiares y agentes que llevaron a cabo la investigación; fotografías de la autopsia…

Pero quedan muchas preguntas por resolver. ¿Por qué este residente de psiquiatría no actuó con sosiego y tranquilidad ante una situación difícil que no controló? ¿Por qué si había bebido más de la cuenta tuvo la capacidad de transportar el cadáver de la joven y hacer desaparecer alguna de sus pertenencias? ¿Para qué le cortó una falange de uno de sus dedos? ¿Por qué no dejó a Nagore supuestamente salir de  la casa?

Recuerda una cosa: “Apreté el cuello de Nagore. La maté, pero no quería hacerlo”. Todo esto lo está escuchando en primera persona su familia más directa y muchos de los amigos de la joven enfermera. Ahora un jurado popular deberá decidir acerca de este caso que enturbió las fiestas de San Fermín del año pasado.

Las respuestas a esas preguntas las tiene José Diego, pero asegura “no recordar mucho”.

Nagore también sabe lo qué paso en aquel fatídico día, pero por desgracia, ya no lo puede contar.

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