Dijo el peneuvuista Josu Erkoreka, que últimamente navega entre dos aguas, sobre la propuesta de Ley de Economía Sostenible presentada en el Congreso por Zapatero, que nunca antes un proyecto "tan intangible" consiguió un eco mediático tan destacado. Es decir, alabando, en el fondo, el merchandising publicitario del Gobierno socialista, esa capacidad innegable para vender 'humo'.
Dijo el catalanista Josep Sánchez Llibre en ese mismo debate que "no vamos bien: usted [Zapatero] no es consciente de lo que está pasando en la calle, a pocos metros del hemiciclo". Es decir, que ya ha sido subsumido por lo que se ha dado en llamar el fantasma de La Moncloa, que abduce a los presidentes del Gobierno que en la democracia han sido.
Y dijo el aspirante a presidente Mariano Rajoy que "lo que usted nos ofrece no es más que un rótulo luminoso en un solar vacío". O, bien, y más gráficamente, que "esto que nos ha traído, ¿para qué sirve?".
Salvo el portavoz socialista, José Antonio Alonso, que defendió -naturalmente, y obligado te veas- al Gobierno, o Carlos Salvador, de UPN, cogido en chantaje por los socialistas navarros -si no apoya UPN al Gobierno en Madrid, el PSN no apoya al gobierno de Miguel Sanz en Navarra, así de clarito-, similares frases grandilocuentes se han podido escuchar 'contra' Zapatero y su equipo económico en el Congreso de los Diputados.
Son simples retazos de un debate hueco, vacío, en respuesta a un presidente vacío, hueco, que ante la grave crisis económica que atraviesa España se ha sacado de la manga una Ley de Economía Sostenible que ha resultado ser un fiasco, en cuanto a novedades se refiere; es decir, un auténtico 'cajón desastre' (sic).
Que Zapatero ha perdido este debate -pero no con Rajoy, sino con todo el Parlamento- es una obviedad. En la dúplica se ha podido ver a un Zapatero realmente enfadado, iracundo, casi apocalíptico y cada vez más parecido a un 'rey sol' sin trono y sin cardenal-valido con cerebro. Le han dicho de todo, pero de todo lo que no quiere oír: que después de cinco años y medio de Gobierno socialista, hombre, que alguna responsabilidad tendrá él en la 'burbuja inmobiliaria', por poner un ejemplo, o en cómo afecta la crisis económica a España. Y no se lo ha dicho sólo Rajoy, que sí se lo ha dicho, sino casi todos los grupos parlamentarios, aunque con diferentes palabras, orientaciones y motivos.
Zapatero ha perdido el norte, aquél que le guió por los plácidos lagos del 'talante' bien vendido. Aquél de la tranquilidad de las balsas de aceite; pero, ojo, que el aceite mancha, mancha tanto como la tinta con la que se imprimen grandilocuentes planes gubernamentales que se quedan en papel mojado. Su ira ha llegado incluso al catalanista Sánchez Llibre, al que ha llamado "demagógico", al que que no "le puedo aceptar" algunas de las cosas dichas por CiU y al que ha recomendado que "se lea a fondo la Ley de Economía Sostenible". ¿Mäs sufrimiento? Semejante castigo no se daba en España desde la lectura obligada de la Formación del Espíritu Nacional. No, definitivamente Zapatero ha perdido el norte, y lo peor es que le acompañamos los españoles.
Hoy no se trataba de saber quién ganaba o quién perdía, parlamentariamente hablando, aunque es obvio quién ha ganado y quién ha perdido. Hoy se trataba de ver si los próceres de la Patria podrían ponerse de acuerdo para sacar a este país de una crisis que en el mes de noviembre se cobró otras 60.593 víctimas inocentes, carne fresca para el paro.
No, no se han puesto de acuerdo, la cerrazón y el oportunismo político de unos y de otros se impone: en el PP, con sus medidas -que no acaba de explicar en qué consisten de verdad; al menos, si es que proponen el despido libre, algo de lo que nunca quiere hablar Rajoy, que nunca quiere hablar de nada concreto-, en el PSOE, con ese 'cajón desastre' que es la Ley de Economía Sostenible y ese 'nuevo_viejo_talante' del aquí mando yo.
¿Mejorará la Ley a su paso por el Parlamento? Esperemos, por el bien de todos.