Para los gobiernos totalitarios, en cualquier latitud del mundo, siempre les resultó incomoda la libertad de expresión; es decir, dejar que los ciudadanos expresen libremente sus pensamientos, sus criticas, sus opiniones, más aun a través de los medios de comunicación, de esto tenemos testimonios por demás aleccionadores.
Esta historia se vuelve a reeditar con la pretendida ley que se “discute” actualmente en la Asamblea Nacional ecuatoriana, coincidencia o no, se sigue el mismo libreto de Venezuela; el control de los medios de comunicación social, es decir la conculcación de uno de los derechos más importantes: la libertad de prensa.
Mein Kampf (Mi Lucha), es el libro que escribió Hitler y se constituyó en la Biblia del Nazismo. Hitler señalaba en su libro, los métodos con los cuales el Nazismo pudo subir y mantenerse en el poder, estos fueron el “Terror y la propaganda”; nombró ya en el poder a uno de sus más fieles amigos, Joseph Goebbels como Ministro de Propaganda, éste resultó ser un verdadero genio, su función consistía en controlar todos los medios, la radio, televisión, cine, literatura, etc. Así mismo debía impedir que saliera a luz la información que no convenía. Era también el encargado de promocionar o hacer públicos los logros del gobierno. Usó mucho lo que hoy en día se conoce como el marketing social, a través de una propaganda invasora, incansable; sobre todo descalificando a quienes no comulgaban con sus propuestas, promoviendo odios y en numerosas ocasiones mintiendo y convenciendo a las masas de cosas muy alejadas de la realidad; Goebbels a través de la propaganda divinizó a Hitler.
Hitler apuntó en Mein Kampf aquellas ideas en las cuales, antes y después de 1933 (año en que subió al poder), se fundamentó la propaganda Nazi.
“A quién se ha de dirigir la propaganda? ¿A los grupos intelectuales o a la masa?”. Sus concepciones fueron seguidas al pie de la letra, sobre todo puestas en practica: “La capacidad receptora de la gran masa es limitada, su comprensión escasa, pero, sobre todo, su falta de memoria es enorme. Partiendo de estos hechos, toda propaganda eficaz se ha de limitar a pocos puntos y éstos han de ser presentados en forma de lemas, que resulten asimilables y comprensibles aun para el último de los ciudadanos”
“…la masa prefiere al dominador que al que suplica, y aceptará más fácilmente una doctrina intransigente con las demás que otra más democrática y liberal; normalmente no sabe qué hacer con la libertad y hasta es fácil que se sienta abandonada frente a la misma. No se siente ....primida ante una dictadura ideológica y conceptual, ni le afecta en absoluto la negación de su libertad humana, ya que es incapaz de descubrir la fuerza interior de cualquier argumento. Sólo reacciona frente de las expresiones enérgicas, ante las cuales finalmente siempre se doblega”.
Esto se convirtió en verdadero catecismo durante los años de terror que gobernó Hitler y su doctrina fascista, subyugaron a través de estas estrategias al gran pueblo Alemán. ¿Será una mera coincidencia con lo que se está proponiendo ahora en la llamada “Ley Mordaza”?.