Ayer se divulgó la noticia de que dos turbinas llegaron al país desde Houston, Estados Unidos, para contribuir a disminuir los apagones. Una estará ubicada al nordeste de Guayaquil y otra irá al puerto de Manta. En apenas seis días podrán estar generando electricidad.
La crisis energética que nos agobia parece que podría tener una solución gracias a estas adquisiciones en Estados Unidos, al aporte energético de la empresa privada y a las interconexiones con Colombia y Perú.
Es curioso que ninguno de estos países pertenecen a asociaciones hermanas como la Alba, por ejemplo, y se cuentan entre los mercados tradicionales del Ecuador, desde antes de la nueva era correísta. Es interesante anotar que tampoco forman parte del grupo de nuevos aliados que el presidente Correa la ha granjeado al país. En síntesis, la ayuda en este caso no nos vino de Rusia, China, Irán, Cuba o Venezuela.
Al Presidente del Perú, el propio Correa le ha dado las gracias por su ayuda en esta dura emergencia. Colombia, pese a tener en un inicio rotas las relaciones y sufrir también una fuerte sequía, no dejó de venderle energía a nuestro país, aunque en volúmenes mucho más modestos que antaño. Y en Estados Unidos, al que no se deja de atribuirla algún desafuero de vez en cuando, es de donde vienen las turbinas que en total serán siete.
La vida, en su diario acontecer, suele darnos algunas lecciones. Esta, sin dudas, es una muy evidente, que ojalá les sirva a quienes dirigen los destinos del país. Aunque dicen que no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver.