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Masivo mitin del PSOE entre una gran fiesta

Zapatero 'machaca' en Vistalegre con el 11-M y la corrupción urbanística

Zapatero 'machaca' en Vistalegre con el 11-M y la corrupción urbanística

· Avisa a Rajoy de que "no se ganan elecciones" con la "política antiterrorista"
· 25.000 militantes arroparon al presidente en Vistalegre a los sones de Els Comedians

· Bajo el lema “Miremos adelante” Zapatero ha repetido en la plaza madrileña de Vistalegre tres años después de la victoria electoral del 14-M
· “Gracias por no creer en las mentiras sobre nosotros” , dijo el presidente
· En esta campaña “a cada insulto que recibamos, nosotros una propuesta; a cada descalificación, una idea, y a cada exageración, una sonrisa


En una plaza abarrotada, y en un acto aliñado por Els Comediants, Zapatero ha arremetido contra las “mentiras” del PP en la guerra de Irak y en el 11-M –“la verdad se impondrá a la mentira en el juicio del 11-M”- y contra los especuladores urbanísticos, a los que les ha declarado la guerra. Con dos frases se podría definir el acto: “Gracias por creer en nosotros y no creer en las mentiras sobre nosotros” y “se sirve más al país sabiendo ganar y también sabiendo aceptar cuando se pierde”. Y la píldora final: “Que nunca más haya alguien en la oposición que utilice la lucha antiterrorista en la lucha política”, un aviso a Rajoy de que con la política antiterrorista no se ganan las elecciones.
    Los organizadores hablaban de 25.000 asistentes en la Plaza de Vistalegre, aunque el aforo total, ruedo incluido, apenas supere los 15.000. Pero, en cualquier caso, al mitin-fiesta se ha volcado la organización socialista al completo, con un público más que entregado, eufórico. Allí estaba la práctica totalidad de la Ejecutiva Federal, con su presidente, Manuel Chaves, al frente, y la mayor parte del Gabinete socialista, encabezado por la ‘vice’ María Teresa Fernández de la Vega, a quien, sin embargo, Zapatero no le dirigió ni una sola referencia en su larguísimo discurso final. Sí lo hizo, sin embargo, a ministras como Calvo y Álvarez, o al ex presidente Felipe González, también asistente, o su ‘emocionada’ despedida al aún presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que el 27 de marzo dejará el Gobierno de Extremadura.

    Muchas banderas socialistas, y muchas también de comunidades autónomas y la Constitucional de España, pero apenas se vieron banderas republicanas: los organizadores estaban atentos a que no hubiera ningún fallo que pudiera ser aprovechado por el PP, en cuyos actos públicos ‘se cuelan’ -dicen- banderas inconstitucionales que luego sirven para la crítica política. Una gran bandera republicana situada en las primeras gradas fue retirada incluso antes de que llegaran los altos dirigentes socialistas.

    Zapatero levanta pasiones; al menos, las ha levantado en este acto en el que ha habido entregado total. En su largo discurso no faltó la mención a que él fue quien retiró las tropas de Irak y que “hoy ya nadie duda de que la guerra de Irak fue un grandísimo error y nadie duda de que retirar las tropas fue un gran acierto”. A la primera ‘pedrada’ al PP le siguió la segunda, en referencia al atentado del 11 de marzo de 2004: “Estamos asistiendo al juicio del 11-M, que demuestra la fortaleza de la democracia de este país, y que, una vez más, como pasó con las armas de destrucción masiva, pondrá de manifiesto que la verdad y la justicia siempre se imponen a la mentira y al intento de manipulación”.

    La tercer advertencia ha sido contra los especuladores urbanísticos, a los que ha advertido que “todo eso se ha acabado” y que la lucha contra la corrupción en este campo “es prioritario, subrayo, prioritario”. Zapatero enardeció a su público en diversas ocasiones, como cuando culpó a la derecha de haber dado lugar a la mayor subida de la vivienda en España y a la gran cantidad de escándalos urbanísticos que están siendo investigados por la Fiscalía Anticorrupción. Culpables, según Zapatero, por haber seguido una política de defensa de que todo el suelo pueda ser urbanizable. “Baste el caso de Marbella: ha sido éste el Gobierno que ha disuelto el Ayuntamiento de Marbella y lo ha llevado a la Fiscalía”, dijo Zapatero entre grandes aplausos, para añadir que “les va a ir muy mal a aquellos que quieran utilizar el urbanismo para especular, para lucrarse con el esfuerzo de todos los ciudadanos”.

    En este pistoletazo real de salida de campaña electoral -el PSOE le ha preparado una apretadísima agenda al líder socialista, que se va a multiplicar en actos públicos en la precampaña-, Zapatero ha pedido una campaña ‘inteligente’ y de no respuesta a los ‘insultos’ del PP: “No hemos insultado nunca y, además, hemos sabido aguantar los insultos”, dijo, para reiterar que ésa justamente es la campaña que quiere “y esperan los ciudadanos”. En esta campaña “a cada insulto que recibamos, nosotros una propuesta; a cada descalificación, una idea, y a cada exageración, una sonrisa”. Y ha pedido que sus candidatos actúen así porque “nosotros representamos el futuro” y “en este país la derecha no fue futuro ni en el pasado”, ya que “la derecha sólo tiene una convicción: el poder”.

    Ni una alusión al espinoso asunto de las conversaciones con ETA o la situación extracarcelaria de Iñaki de Juana Chaos, pero sí una petición a los españoles: que desplacen al PP como fórmula para decirle que “nunca más haya alguien en la oposición que utilice la lucha antiterrorista en la lucha política”. Un aviso claro a Rajoy de que contra la política antiterrorista no se ganan las elecciones.

    En este mitin, Zapatero ha querido mostrar la imagen de un partido que juega “a la delantera de la historia como país, como españoles”, una frase tan similar a aquella de Aznar sobre que “quiero sacar a España del rincón de la Historia” que podría dar lugar a equívocos. Pero con una diferencia de por medio: “Podemos hablar a los españoles diciéndoles que decimos la verdad cada vez que tomamos una decisión”. Para Zapatero, obviamente, no siempre ha sido así con el Gobierno popular.


Progreso, libertad, igualdad

    Y, por lo demás, mucho autobombo de todas las promesas cumplidas. Zapatero había tenido una excelente telonera en este sentido, Rosa María Sardá, quien ya había calentado los ánimos sobre el grado de cumplimiento socialista en materias como pensiones, o en el Salario Mínimo Interprofesional. Zapatero sólo tuvo que rematar la faena.

    El presidente definió estos tres años de Gobierno como “de progreso, de libertad y de igualdad para la historia de España”, tres años “gloriosos” para todos los trabajadores (más de dos millones que han encontrado trabajo, ZP dixit), para los jóvenes (un millón que han pasado de temporales a fijos) y, naturalmente la buena marcha de la economía, que “es fruto del trabajo, de los trabajadores y de la capacidad de los empresarios de entender en este país”. Y en este punto, una alusión personal a Cándido Méndez, presente en el acto, a quien “quiero decirte a ti personalmente: gracias de corazón”.

    Y más compromisos cumplidos, según Zapatero: subida del 25 % en las pensiones en tres años, otro 25 % del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), mayor inversión en educación (200.000 jóvenes más con becas), el avance de las mujeres con leyes como la de Igualdad o la de Paternidad, o en el campo de la investigación y de la innovación. Un repaso, en definitiva, de “tres años valiosos” para la economía, pero también para “la libertad y los derechos”, con leyes como la del matrimonio gay, o que “por fin tengamos en España una televisión pública plural”. Y, con ello, claro, una nueva arremetida por comparación con la “la manipulación burda de Telemadrid”, con un mensaje acaso muy optimista para Rafael Simancas: “Pero no te preocupes, Rafa, que el 27 de mayo se acabó la televisión de Madrid al uso de la Comunidad, de su presidente”.

    Y más listado de ‘buen gobierno’: progreso de las infraestructuras, de las comunicaciones -con una referencia a Felipe González y a su obra del AVE a Sevilla que levantó al público de las gradas-, de las autovías… Y, también, ‘excelente’ política en inmigración, tanto que Alemania y Holanda acaban de anunciar que va a hacer procesos de regularización similares “al que hicimos en España”. En definitiva, un “gracias por creer en nosotros y gracias por no creer en las mentiras sobre nosotros”.

    Zapatero definió sus objetivos de campaña al señalar que “éste es el partido que defiende el Estado de las Autonomías, que mejor une respetando la identidad de los pueblos, de las tierras de España”. Y lanzó un compromiso básico: “Educación, después educación, siempre educación”, y, además, dentro de la escuela pública.

    Y, también, les ha pedido a sus candidatos una buena dosis de ‘talante’: “No hemos insultado nunca y, además, hemos sabido aguantar los insultos”, ésa es la campaña que quiere y que “esperan los ciudadanos”. En esta campaña “a cada insulto que recibamos, nosotros una propuesta; a cada descalificación, una idea, y a
cada exageración, una sonrisa”.
Y pide que actúen así porque “nosotros representamos el futuro” y “en este país la derecha no fue futuro ni en el pasado”, porque “la derecha sólo tiene una convicción: el poder”.
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