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La ética de Obdulio

La ética de Obdulio

En la esquina los muchachos se quedaron bastante sorprendidos cuando se enteraron de que en 1950 los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol no daban un peso por la selección nacional. No entienden nada y se les caen las estanterías porque siempre escucharon que fue una gran gesta. Aquel Maracaná derrotado por la garra charrúa (ahora saben que la palabra charrúa es gayega como bien lo documenta el sanducero Daniel Vidart en su libro “El rico patrimonio de los orientales”) de un equipo en el que ningún jugador tenía medio gramo de sangre indígena en sus venas.
 Se acerca don José Gervasio y la barra se desespera por preguntarle sobre el gran campeón Obdulio Jacinto Varela. Quieren que cuente sus encuentros con él y esperan conocer anécdotas que ilustren sobre su personalidad.

---Usted, don José, el otro día nos dejó medio cortados al comentar sobre el triunfo de Maracaná algo así como que los dirigentes se apropiaron del éxito de los jugadores. Dijo también que non confiaban para nada en el triunfo. Cuente, por favor.

---Bien, muchachos. El tema es delicado porque acá en el Uruguay siempre se intentó sacralizar ciertos temas que no interesaba aclarar (a los que tenían la manija ¿me entienden?) o poner sobre la mesa. Ya saben…Artigas, los charrúas, el mate. Otra venda sobre los ojos de la sociedad uruguaya sigue todavía hoy ocultando una realidad en el deporte más popular. Casi se puede decir que el único deporte porque cada vez el fútbol es más importante. Cuando yo era botija se hablaba de Dogomar (boxeo) y se hablaba de Atilio (ciclismo) pero ahora lo único que cuenta es una globa de cuero hecha en India o Pakistán por medio de la explotación de niños que laburan 12 horas por medio euro al día.

---De acuerdo, don José, pero no se nos vaya a la quinta de las albahacas que queremos nos cuente sobre Obdulio. Compramos productos salidos del trabajo infantil porque estamos en la rueda y nos tenemos que joder porque las fábricas uruguayas de pelotas de fútbol cerraron. Algunos le llaman globalización pero pueda que sea la nueva esclavización que es lo contrario de la civilización.

--- Ta…los entiendo. Pero deben comprender que la joda es tan grande que ya me calienta. Miren para China y piensen en Mao (no estoy hablando de la prehistoria) viendo lo que están haciendo en un país gobernado por un partido único que sigue llamándose comunista. Los cagaba a patadas en el culo. Exportan basura de plástico salida de factorías en las que laburan millones de esclavos. Es increíble pero China volvió al feudalismo. Empeoraron. Antes el campesino no tenía nada. Ahora el empleado de cualquier empresa además está endeudado.

--- Vamos don José, por favor, háblenos de Obdulio.
--- Perdón, vayamos al fútbol.  Bueno… mejor les hablo de la ética del Capitán del 50 con algo real que me hace acordar el desprecio de los malandras (entre ellos Fructuoso Rivera) para don José Artigas. A Obdulio lo cagaron ¿me entienden? Al generoso jugador, al noble ciudadano que hizo al Uruguay famoso en todo el mundo lo jodieron dos veces. No se puede creer. Ya les conté que unos chorros de tercera división le afanaron el Ford del 31 para venderlo por piezas. Luego un grupo de peñarolenses de corazón impulsados por un señor apellidado Ferrando juntan guita y le entregan el 23 de marzo de 1953 otro Ford pero del año 1935.

--- Si no entendemos mal don José el gran Obdulio estaría feliz y agradecido porque volvió a tener auto. Quizás más por el gesto que por el valor que él le daba a las cosas materiales.

--- Veo que están la onda o en la bocha, queridos muchachos. Van entendiendo que la fama a Obdulio nunca se le subió a la cabeza y que fueron otros los que se aprovecharon. Ahora viene lo triste. Sería cómico si no hubiese por el medio un grupo de malos uruguayos. Pienso en un calificativo y me parecen todos muy suaves para su ofensa al Gran Capitán Celeste. Obdulio vendió el auto para hacer el garaje de su casa. Parece un chiste pero es la otra cara de la moneda: una colecta buena y otra para la casa fue un trucho.

---  ¿Hubo una colecta para comprarle una casa a Obdulio?

--- Si, claro que hubo pero lo que recogió fue una puñalada directa en el corazón. El mayor desengaño. Se lo cuento a ustedes para que no les vengan vendiendo banderitas uruguayas. Hoy sigue habiendo en el fútbol muchos delincuentes pero creo respetan un código ético en el que se dice claramente que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

 --- ¿Pero que fue lo que pasó? Somos unos abombados. Siempre pensamos que a Obdulio lo trataron bien porque fue lo que escuchamos. Cuente don José.

--- La cosa fue en el 54 después del Mundial de Suiza (ya saben que a Uruguay no le fue bien porque Obdulio estaba lesionado) cuando se crea un Comité de Homenaje pro casa de Obdulio Varela que recaudó mucha guita de gente que quería que el héroe de Maracaná tuviese una vivienda digna en Montevideo. Llevan a Obdulio ver una casa en la calle Coronel Alegre muy cerca de donde vivía en aquel momento. Le gusta mucho. Está bien construída, cómoda, sin ser un gran lujo. Un día lo citan para hacerle entrega de lo recaudado porque la colecta había finalizado. Imaginen la alegría en su cara sonriente pensando en la casa para la familia. Le hacen entrega de un cheque con lo recaudado. Imaginen ahora la cara que se le pone. El escritor Radamés Mancuso transcribe las palabras de Obdulio: “Cuando leí la cifra, casi me desmayo, palabra de honor. No supe en un primer momento si agradecer o insultar, pero tengo entendido que hice las dos cosas…Creo que ni saludé. Me di vuelta y entre irritado y confuso salí salí de la sede con todas las injurias que no pude vomitar metidas entre los dientes.” Juzguen ustedes, muchachos, lo acontecido. La guita se la llevaron los organizadores de la colecta y al destinatario le dieron unas chauchitas. Más o menos la décima parte de lo que costaba la casa prometida en Coronel Alegre. Nadie averiguó el nombre de estos terroristas. Propongo que se haga ahora. Nunca es tarde para hacer justicia. Pido que se les quite la ciudadanía (ya se que es post mortem pero si por una casualidad están abrazados a una bandera con rayas azules y blancas pueda que les duela convertirse en apátridas).

MANUEL SUÁREZ SUÁREZ
En la esquina montevideana.

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