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'Yessica' y el MAS

"Yessica" y el MAS

Nadie da respuesta convincente a por qué no comemos picana el resto del año. Hay que romper esquemas y darse el gusto de cocinarla en agosto o septiembre. En esta deliciosa charla estábamos cuando Ricardo puso sobre la mesa (de enero y con picana) el tema de la candidatura de Jessica Jordan en el departamento de Beni. Tan bien que íbamos. Estaba listo el dulce recuerdo del abuelo Julio César que entre sus principios, benianos, estaba el de comer la picana con arroz. Ni modo, a darle vueltas a la candidatura de Jessica y a los movimientos complejos dentro del MAS.

En cuanto a Jessica Jordan: la polémica en torno a su candidatura no se salva de discursos sexistas y groseros. Está claro que uno de los criterios en la selección de esta candidata pasa por su popularidad basada en su ser ex Miss Bolivia o en su ser modelo o en su belleza (admitiendo que también la belleza es relativa y que para muchos Jessica es linda y es muy simpática). Este punto de partida no justifica que nadie descalifique su ingreso en la vida política. Con ironía alguien decía: “Si hasta el Evo hace política”. Pues sí, el mundo de la política no exige títulos académicos ni excluye a quienes los poseen. La política pide esencialmente savoir faire. Muchos pedimos, además, consecuencia, valores democráticos y swing.

Entonces, bella o no, la pregunta es cuánta sintonía ideológica tiene Jessica con el MAS y, sobre todo, qué capacidad de gestión de la Prefectura beniana puede mostrar en un futuro de corto plazo. Las especulaciones sobre su edad o su nacionalidad están de más. Haberla llamado “delincuente” sobre la base de estas mismas especulaciones es grosero. Si es boliviana o no y su edad, entre otros requisitos, es un tema a ser verificado por el Órgano Electoral. Punto.

Llama la atención cómo en el caso de la bella se despierta mayor polémica que con casos de candidatos músicos, cantantes o futbolistas que han ingresado (legítimamente, otra vez) en la política, sobre quienes no ha caído tanto prejuicio. Sin ir muy lejos, menos se ha dicho sobre la candidatura de Fernández en Santa Cruz (que pone en escena unos cruces ideológicos de padre y señor mío).

Llaman también la atención los prejuicios sobre otras candidatas mujeres como Elizabeth Salguero que postula a la Alcaldía de La Paz. Salguero no es ni miss, ni modelo. Acompaña al MAS desde 2005 (si no antes), es profesional, tiene una trayectoria en la lucha por la equidad de género, ha marcado en su trabajo como diputada (estemos de acuerdo o no con ella) y resulta que un ciudadano llama a un programa de radio para decir que “la señora” (trillada expresión de machos que quieren descalificar a una mujer) sólo se va a ocupar de su cabello y de sus pestañas. Por suerte él no conduce un programa de televisión.

En cuanto al MAS: Salen filemones y romanes, entran los popeyes (¿o los brutus?) de la Unión Juvenil Cruceñista, ex miristas y ex emenerristas y todos esculpen, con sus entradas, salidas y pataleos al Movimiento Al Socialismo. Gran arca sin Noé y sin diluvio cuyo transcurso y matices identitarios rompen la cabeza de analistas que se plantean preguntas con discreción o se lanzan interpretaciones de ciencia ficción.

Pablo Stefanoni y Hervé do Alto proponen, entre otros, un acercamiento interesante al MAS: a sus orígenes, a sus primeras reivindicaciones, a su núcleo duro, como a sus aperturas y actualizaciones como “instrumento político”. Poner la mirada sobre el MAS es incluir el ingreso y los discursos de representantes de clases medias, de sectores intelectuales, académicos. Es también comprender el aporte de actores del oriente del país, indígenas y no indígenas. Es también interpretar el paisaje que dibujan las candidaturas tanto en términos nacionales como regionales; éstas tienen como principal objetivo hacer funcionar lo más eficazmente el dispositivo electoral, pero sin duda plantean coordenadas políticas al proyecto masista. Hay quien ve desarrollarse un proceso en paralelo al MNR; hay quien más bien hace el parangón con el primer periodo peronista; hay quienes creen que no hay centro porque el MAS es el centro; y hay quienes necesitamos más tiempo para ver más claro.

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Doctora en comunicaciones

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