Según medios de Izquierda Unida, en la misiva, se indica que el FBI lamenta este “evento desafortunado”, así como “cualquier publicidad indeseada y efecto personal que le pueda haber causado”. Se añade que se está analizando este “lamentable incidente” y revisando las prácticas para asegurar que no se vuelvan a producir.
Con respecto a sus gestiones con la Embajada de Estados Unidos en España se asegura que “cualquier asociación entre usted y las imágenes recientemente creadas del envejecimiento virtual de
Osama Bin Laden y
Atiyah Abd Al-Rahman no fue en absoluto intencional”. Y reiteran que ya han sido retiradas las imágenes en cuestión de las páginas web tanto del FBI como del Departamento de Estado.
El representante de la Embajada que entregó la carta señaló verbalmente a
Llamazares que la supuesta investigación que se lleva a cabo sobre esta cuestión tiene un carácter interno, por lo que no es de esperar que ni el propio interesado ni el Gobierno español, que también la reclamó desde un principio, puedan tener acceso a su contenido.
Una investigación interna profunda
Gaspar Llamazares, por su parte, reiteró a su interlocutor las mismas peticiones hechas ya con anterioridad y que en los casi 20 días transcurridos desde este grave incidente aún no se han producido. Entre ellas está la exigencia de una investigación profunda y seria sobre lo ocurrido –cuyo resultado debe ser trasladado también al Gobierno español, como desde éste ha sido reclamado- y que se depuren las necesarias responsabilidades derivadas de ello por el uso de su imagen.
Además, ve necesario que se ofrezcan absolutas garantías de cómo se pudo realizar esta práctica, junto a explicaciones específicas de en qué supuesto lugar de Google –origen señalado hasta ahora por los responsables norteamericanos que han tratado este asunto- se encontró la fotografía empleada y una información completa sobre la posible existencia de archivos en cualquier organismo oficial con datos de personas identificadas con datos personales junto a si ideología política.
Otro de los puntos señalados fue la exigencia de que desde todos los organismos oficiales norteamericanos implicados en este desgraciado asunto –entre ellos FBI, Departamento de Estado norteamericano y cualquier otro- se produzca la necesaria reparación, consistente en dar explicaciones públicas suficientes al más alto nivel sobre lo ocurrido, se explique el grave error cometido y todo ello sea publicitado con los mismos e importantes medios de publicidad en todos los soportes requeridos para despejar cualquier duda o vinculación de Gaspar Llamazares con cualquier tipo de asunto vinculado con el terrorismo.
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