La alegría de los payasos
lunes 15 de marzo de 2010, 16:49h
Última actualización: lunes 29 de marzo de 2010, 18:44h
Un buen gobernante no es el que hace obras, pues todos las hacen. Ni siquiera el que hace más obras porque tiene más dinero. Un buen gobernante es el que hace las obras necesarias, cuando deben hacerse. Y desde el inicio de su gestión, para así precautelar al pueblo que lo eligió de daños colaterales.
Hay 50 casas afectadas en Durán por las inundaciones y 16 familias damnificadas. Puerto Inca y zonas aledañas bajo las aguas. Más de 15.000 hectáreas de cultivos perdidas y 45 casos de dengue hemorrágico en Machala.
Escucho en la televisión a una señora mojada y maltrecha diciendo “a las autoridades poco les importa la suerte del campesino” y pienso: ¿Es necesario destinar cien millones de dólares a un nuevo proceso de cedulación, solo para competir con el Municipio de Guayaquil?
¿Era necesario que Correa le permitiese a Lenín Moreno dispendiar dos millones de dólares del pueblo ecuatoriano en “el programa de la risa”, es decir, regalar dos millones de dólares del sufrido pueblo a los payasos? ¿No le proporciona más alegría al campesino llegar a una casa seca, mientras contempla cómo su mujer y sus hijos pueden guarecerse de las inclemencias del tiempo porque se limpió a tiempo el cauce de los ríos, es decir, porque se gobierna bien?
Según Tockeville el juicio político tiene por finalidad separar del cargo al gobernante por mal desempeño.
No por pillo (peculado, cohecho concusión) como estúpidamente se ha instituido en el Ecuador -para eso existe la judicatura ordinaria- sino como establece el Art. 53 de la Constitución Argentina, para deshacerse del gobernante por ineptitud.
¿Deberían Correa y Moreno ser separados del cargo de acuerdo con la Constitución? Sólo el “programa de la risa” bastaría para acreditar que no cabe la menor duda.
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