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¡Malasaña, baby!

¡No me gusta el Botellón! ¡Cuanto menos el Macrobotellón! Me pareció estúpida aquella iniciativa de la Ciudad de Granada, con su Alcalde a la cabeza, para conseguir el macrobotellón más grande del mundo y ahora me parece indignante la situacion vivida en Malasaña con motivo de las fistas del 2 de Mayo; ¡MALASAÑA BABY!. De la batalla campal con 46 heridos tras los enfrentamientos habidos entre jóvenes y policía, doce son agentes municipales y nacionales, un agente grave con fracturas en cúbito y el resto miembros de la muchachada activista.
Dos coches y dos motos quemadas, treinta contenedores de vidrio y de papel dañados y/o volcados en la vía pública, quince cubos grandes de basura y cinco cabinas de teléfono dañadas, quemadas y/o arrancadas de cuajo, ese es el saldo tan costoso como inútil, de los desperfectos tras los incidentes.
Estoy de acuerdo con el portavoz de los vecinos de la Zona: Ha sido un “mal negocio” pero solo por no dar alternativas con tiempo. “En vez de sufrir el botellón hemos sufrido un batalla campal, que es mucho peor”,dijo Gordon. No coincido, sin embargo, en que la culpa sea exclusivamente de Ruiz Gallardón. Culpables somos todos, incapaces de gestionar un “ocio de ingesta alcohólica” que a todas luces se va de las manos a las primeras de cambio.
Rafael Simancas dixit que “la Policía Municipal no ha actuado bien, no ha previsto un dispositivo razonable para esta noche y ha sido la Policía Nacional la que ha tenido que actuar con diligencia al respecto”. Se equivoca arrimando el ascua a la sardina del Gobierno socialista Don Rafael, como reconoce la propia Delegada del Gobierno, de su mismo partido, “las fuerzas de seguridad han actuado conjuntamente”.
Alternativa de ocio es la palabra clave existen multitud de instalaciones, centros culturales, juntas municipales… vacías, sin utilizar de viernes y el lunes. Si se les ofrecieran cine fórums, encuentros de internautas, posibilidades de un ocio autogestionado y razonable, seguro que no tendríamos estos problemas entre la juventud madrileña”, ahí se aproxima Simancas a la solución ideal.
Lo cierto es que “esto no es bueno para nadie, ni para los vecinos, ni para los jóvenes, ni para los policías, ni para el Ayuntamiento”, basta con seguir visionado las imágenes que hablan por sí solas.

“Botellón no gracias”. Pasen y vean el vídeo de la batalla campal, y… ¡Malasaña baby!

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