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Presunto asesino de Stephany Flores

Joran van der Sloot casi no prueba alimentos en Castro Castro

Joran van der Sloot casi no prueba alimentos en Castro Castro

Tras ingresar al penal Miguel Castro Castro la tarde del último viernes, el holandés Joran van der Sloot (22), acusado del asesinato de la universitaria Stephany Tatiana Flores Ramírez (21), se ha mostrado inseguro, deprimido y apenas ha querido comer lo que sus celadores le ofrecieron.

Según fuentes de la PNP, Joran ha dejado de lado la arrogancia que mostró tras su expulsión de Chile y ocupa ahora una celda del pabellón de Prevención. Tras llegar a esa cárcel, Joran probó avena con pan. Ayer le sirvieron arroz con pollo, que comió a medias. “Se le dio un colchón y durmió en el suelo”, según un agente.

En este pabellón, aislado del resto de la población penal, tiene por vecinos al ex alcalde de Coronel Portillo Luis Valdez Villacorta y al sicario Alejandro Trujillo Ospina , autor material del homicidio de Myriam Fefer.

PASO A PASO
Van der Sloot fue encarcelado por orden del juez Juan Buendía Valenzuela, quien le abrió instrucción por homicidio calificado y hurto, por lo cual podría ser condenado a 35 años de prisión.

En su manifestación ante la Dirincri, Joran reconoció que estuvo hasta las 5 a.m. del domingo 30 de mayo en el casino Atlantic City de Miraflores con Stephany y que luego la llevó a su hospedaje en el hotel Tac, también de Miraflores, para jugar póker por Internet. Dijo que media hora después de entrar en la habitación él abrió su correo electrónico en su laptop y encontró un mensaje amenazador por la desaparición de Natalee Holloway , cuyo cuerpo no fue hallado en Aruba en el 2005 (caso en el que estuvo involucrado).

El holandés indicó a la PNP que, tras ello, le comentó de aquel caso a Stephany. “En eso ella me golpeó la sien con golpe de puño. Reaccioné y le apliqué un codazo en el tabique. Se desmayó y manó sangre. Luego le apreté el cuello y la asfixié con una camisa”, narró.

Después —declaró— salió del hotel y fugó en el vehículo de su víctima, que abandonó en Surco al día siguiente. Acto seguido, transó con un taxista para viajar a Ica por S/.600. En esa ciudad contrató a los hermanos John Williams y John Oswaldo Aparcana Pisconte, y a Carlos Euribe Pretil, por US.500 para llevarlo a Chile, a quienes pagó con US.000 y un reloj que —dijo— valía US.000.

Según el acusado, los transportistas colaboraron con su fuga pese a haberles contado sobre el crimen de Stephany.

 

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