domingo 27 de junio de 2010, 22:19h
Actualizado: 07 de febrero de 2011, 13:57h
Una de las novedades surgidas del pasado Debate sobre el estado de la Comunidad ha sido el bandazo dado por la Junta sobre el controvertido “cementerio nuclear” (ATC) al que optan dos ayuntamientos de Valladolid y uno de Palencia. Tras meses de polémica y por razones no del todo aclaradas (por medio está la negociación para un posible pacto energético abierta por el Gobierno central y el PP en Madrid), el gobierno de Juan Vicente Herrera ha dejado de pasar del asunto para anunciar su postura contraria a que dicha instalación se ubique en Castilla y León. Dicha oposición la comparten ahora todas las fuerzas políticas de la Comunidad.
El bandazo de la Junta ha obligado a recular a la Diputación de Valladolid, que hasta ahora tampoco estaba ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario, invocando, eso sí, por encima de todo, su respeto a la autonomía municipal. Sólo un día después de que la Junta rectificara, el grupo popular de la Diputación vallisoletana ya estaba haciendo lo mismo, desmarcándose de repente de la postura de los ayuntamientos de Santervás de Campos y Melgar de Arriba, ambos gobernados por el PP, que aspiraban y aspiran (al menos mientras no rectifiquen) a acoger el dichoso ATC.
Con papelones como el que ha hecho en este asunto la Diputación vallisoletana no hay que extrañarse de que luego haya quien cuestione la razón de ser de las corporaciones provinciales.