lunes 05 de julio de 2010, 15:41h
Última actualización: miércoles 13 de octubre de 2010, 06:45h
Mi adscripción al equipo de fútbol de Ghana es por razones cromático patrióticas (los colores de su bandera son rojo, amarillo y verde como nuestra incanjeable tricolor) y se remonta al 2009 cuando logró su primer título mundial Sub- 20 en el Cairo, Egipto, tras igualar con el favorito Brasil 0-0 en 120 minutos vibrantes que concluyeron por penales 4 a 3, esa vez a diferencia del pasado sábado, a favor de los africanos.
Además de la bandera tenemos algunas otras cosas en común. Para los efectos de esta nota, la coincidencia más importante es que allí también el deporte más popular es el fútbol. La selección nacional de Ghana ha sido una de las protagonistas de la Copa Africana de Naciones cuya final ha disputado en siete ocasiones, ganándola en 1963, 1965, 1978 y 1982. De allí que la performance que tuvo en el actual mundial sólo puede sorprender a los neófitos o poco avispados cultores del deporte “pasión de multitudes”.
Ghana tiene cerca de 25 millones de habitantes distribuidos en más de 75 etnias, pero a nadie se le ha ocurrido declararla “Estado Plurinacional”, ya que la inmensa mayoría se reconocen mestizos (negros africanos). La lengua oficial es el inglés y a nivel local también se reconocen algunas otras como el akan, moshi-dagomba, ewe y ga. Los ghaneses son mayoritariamente cristianos (63%). Un 16% es musulmán y un 21% practica religiones indígenas.
Ghana, como Bolivia, es uno de los países más pobres del mundo a pesar de contar con ingentes recursos naturales. Su dependencia de la ayuda técnica y financiera internacional la ha convertido, como a nosotros, en un Estado tullido.
A pesar de ello es el segundo productor mundial de cacao y también explota el oro, la madera, los diamantes, el manganeso y la bauxita. La economía local gira alrededor de la agricultura de subsistencia, que supone el 40% del PIB y emplea al 60% de la población activa, principalmente pequeños propietarios agrícolas.
Ghana es una república democrática independiente desde mediados del siglo XX y forma parte de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth). Tiene un Jefe de Estado titular del poder ejecutivo y un parlamento unicameral.
En el fútbol y en la fortuna que lo acompaña también nos parecemos mucho. Ambos jugamos al toque de manera exquisita y nos engolosinamos con la pelota como si tratase de una “misky bola”, pero carecemos de la efectividad imprescindible para coronar con éxito nuestros avances. Perdió Ghana con el aguerrido Uruguay que sacó a relucir la tradicional “garra charrúa” y nos dejó con las ganas de ver flamear la tricolor en las finales del torneo deportivo que más pasiones despierta en todo el globo. A pesar de ello, por pundonor, dignidad, coraje y calidad, para mí, Ghana ganó el mundial.
*Ricardo Paz Ballivián