No sabe el buenazo de ZetaPé lo que se le viene encima tal día como el de mañana. Ella, la Condoleeza Rice (la Señorita Arroz que decía Aznar cuando empezaba a balbucear la lengua de Shakespeare en versión tex-me), secretaria de Estado de los EEUU, llega a Madrid. Y guerrera llega la buena mujer, que, de momento, antes de empezar el viaje, cual anuncio de “Allá voy”, ya ha puesto a caldo al Gobierno sociata, por recurrir a las malas compañías castristas y no recibir a la oposición cubana.
Sí, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y condoleados niños y niñas que me leéis, a ZetaPé mañana le van a aplicar sino la disciplina inglesa (y eso que Condoleeza tiene toda la pinta de ser un dominatrix de mucho cuidado, muy hábil con el látigo y la fusta) sí un buen correctivo. Lo de las elecciones municipales en Madrid y la posterior espantada de Miguel Sebastián (una cosa es haber nacido para perder y la otra el haberlo hecho, además, para sufrir en su escaño de concejal opositor, toda una legislatura) serán meros contratiempos ante el calvario de una entrevista de unos 45 minutos con Condy. O sea, que el buenazo de ZetaPé ya puede reabastecerse de talante para mañana y, además, junto con sus asesores monclovitas y Miguel Ángel Moratinos, el ministro de Asuntos Exteriores, empezar a ensayar el “Hello, Condy”... Que ni su habitual cara de Bambi le va a salvar de los dicterios y capones dialécticos de la secretaria de Estado.
Como dice Quico Boada, mi consocio del club, España debe volver al redil occidental. De acuerdo, que no vuelvan tropas nuestras a pacificar Iraq, que lo del petróleo, por más que lo intentara el chiquito aquel de la foto de las Azores, ese que tiene a su esposa como concejala de Beneficencia del Ayuntamiento de Madrid, fue para los buenos amigos de Donald Rumsfeld y demás amigos de la familia Bush. Pero, al menos, habrá que arrimar el hombro en otros escenarios, bajo bandera de la OTAN, que es lo que toca.
Lo que yo no sé es si mañana, Condy se verá antes con Marianito Rajoy que con Albertito Ruiz Gallardón. Creo que los dos peperos se mueren por hacerse una foto con ella. Y no es para menos, ¿verdad?. Aunque Rajoy, ese señor educado de provincias, como le gusta definirse, como líder que es de la oposición, sin duda alguna debería tener preferencia. Que donde hay Rajoy no manda Gallardón, ni siquiera cuando sólo se ofrece a ser un fiel escudero. Quizá el presidente del Partido Popular de las Españas, debería tener presente aquella máxima de aquel venerable patriarca, Don Corleone (de negocios heterodoxos, todo hay que decirlo) que aconseja “ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más”, algo así como el “Close to you”, una melodía ideal de la muerte que resulta fenomenal a la hora de que alguien (¿será Alberto a Mariano o Mariano a Alberto?) se ponga a hacer luz de gas.