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Compatriotas incluidos entre los 200 más importantes del orbe

Nuestro país potencia mundial en colecciones de arte

Nuestro país potencia mundial en colecciones de arte

Nuestro país potencia mundial en colecciones de arteNuestro país no sólo es un país de conocida influencia y presencia en el mundo del arte, también es considerado como una potencia mundial en coleccionismo privado de arte. Esforzados y talentosos empresarios son dueños de excepcionales acervos. Compatriotas connotados, están incluidos entre los 200 más importantes del orbe.

Varios nombres de mexicanos y extranjeros residentes en el país fueron incluidos entre los 200 coleccionistas más importantes del mundo, publicada este año por la prestigiosa revista estadounidense “ARTnews”, así como en los “Power 100” que dio a conocer hace algunas semanas la publicación inglesa “ArtReview”.

Carlos Slim Helú, Eugenio López Alonso, la familia Garza Sada, Plácido Arango, Mary y Jon Shirley y Damien Hirst son enlistados por “ARTnews” como dueños de colecciones de arte de gran relevancia. Y si bien Hirst y la pareja Shirley no son mexicanos, se les ubica con una fuerte actividad y presencia en nuestro país.

Damien Hirst nació en Bristol, Inglaterra, en 1965, y forma parte del grupo conocido como “Young British Artists”. Es el artista vivo más caro del mundo; vendió en “Sotheby’s” la obra “The Golden Calf” (El becerro de oro) en 10.34 millones de libras (alrededor de 14 millones de euros). Su fortuna está calculada por encima de los mil millones de dólares. Hirst es socio de su representante en México, el galerista Hilario Galguera, y posee propiedades en el país, por el cual siempre ha sentido una gran atracción.

De acuerdo con la historiadora de arte Ana Garduño, Hirst es del tipo de coleccionistas privados que guardan sus piezas en la intimidad.

El caso de John Shirley (San Diego, California, 1938) —quien fue presidente y director de Microsoft—, y su esposa Mary Shirley, es diferente. La pareja mantiene su residencia en Estados Unidos, pero también pasa tiempo en Puerto Vallarta, donde tienen propiedades. Ellos se han dedicado a coleccionar obras del escultor y pintor estadounidense Alexander Calder. Actualmente su colección puede ser apreciada en el Seattle Art Museum.

Por otro lado, la revista inglesa “ArtReview” resalta a los personajes más influyentes en el mundo del arte y señala al mexicano Eugenio López Alonso, dueño de la empresa Jumex, como el poseedor de la colección de arte contemporáneo más importante en el planeta, integrada por alrededor de 2 mil 350 piezas, de 650 artistas de distintas nacionalidades, que abarcan un periodo que va de las vanguardias de los años 60, con Andy Warhol a la cabeza, hasta la actualidad con Gabriel Orozco, sólo por citar a dos grandes.

Las colecciones de arte más importantes y representativas que se encuentran en México pertenecen a hombres de negocios y poseedores de fortunas cuantiosas y ganadas gracias a su tenacidad, esfuerzo y talento.

Carlos Slim Helú, el hombre más acaudalado del mundo, de acuerdo con Forbes, posee, por ejemplo, una colección de 66 mil piezas en la que dialogan los grandes maestros europeos, los artistas novohispanos, los representantes de la llamada “escuela mexicana de pintura” y los iniciadores del movimiento de La Ruptura en la década de los 50 del siglo 20.

Slim posee también la segunda colección más importante del escultor francés Auguste Rodin, y la obra completa del poeta libanés Gibran Jalil Gibran.

Por otro lado, en Monterrey, que es una de las ciudades más emprendedoras de nuestro país, se encuentra la colección de arte latinoamericano del siglo 20 más importante en el mundo.

La Colección Femsa, como es conocida, ha logrado reunir, en aproximadamente 33 años, mil 250 obras de artistas que se han convertido en referentes en la historia del arte de 18 países de América Latina, con un énfasis especial en México.

“La bonanza económica genera un boom del coleccionismo privado de arte. En las ciudades donde hay una economía floreciente, en ascenso, donde hay una burguesía que se fortalece en términos económicos, generalmente siempre existe un fenómeno ‘natural’: la riqueza económica provoca una ambición de prestigio social. Uno de los instrumentos para alcanzar prestigio, reconocimiento y distinción social, es formar colecciones de arte. En este caso está Monterrey, un lugar importantísimo para el coleccionismo de arte, del último tercio del siglo 20 y hasta la fecha”, asegura Ana Garduño, historiadora de arte.

El arte se ha convertido en un “legitimador de riquezas”, asegura la investigadora. Es, dice, la consagración del éxito económico. Pero señala que también hay “pulsiones y compromiso con el quehacer artístico. Deseo y voluntad de consumir arte”.

Entre las preocupaciones de los coleccionistas de arte está el destino que tendrán sus acervos cuando ellos ya no estén. Apasionados de las piezas que poseen, contratan a especialistas que puedan traducir las obras para luego divulgarlas. La mayoría de ellos encarga un libro de lujo o un catálogo de sus acervos. Hay libros profundos o los que son más bien superficiales.

Existen estudios sobre los acervos pero no sobre los coleccionistas. Las investigaciones hablan de los artistas y de sus obras, pero no se ha atendido a la figura del agente que da forma a esas colecciones de arte.

“Esto se debe a que hay una leyenda negra sobre el coleccionismo privado de arte, promovida por las políticas culturales instrumentadas por los gobiernos postrevolucionarios. José Vasconcelos, por ejemplo, cuando fue secretario de Educación Pública, decía que no favorecería el arte de caballete porque era un arte burgués, que estaba destinado a las paredes de los ricos; que él favorecería el arte público, a través de los murales”, comenta Ana Garduño.

Ella opina que el coleccionismo privado es una práctica natural, “ni perversa, ni terrorífica”, idea promovida desde el Estado mexicano. Por otra parte, comenta que el Estado no se ha ocupado en comprar obras de arte, sus colecciones, afirma, se han construido a través de la donación que hacen artistas.

La Colección de Slim, la Colección Jumex, la Colección Femsa, los acervos de obra de arte más importante que tiene nuestro país y que son reconocidas en todo el mundo, son, pese a todo, tesoros disfrutados tanto dentro de esta nación, como fuera de ella.

Los gustos de los coleccionistas privados cambian y las colecciones se depuran. Los acervos que han logrado consolidar los dueños de las fortunas que tienen la capacidad para atesorar arte son organismos vivos que tejen discursos y que tienen una gran incidencia en el campo social. Y las colecciones, como entes vivos, dejan de serlo, dice Ana Garduño, en el momento en que se entregan a un museo público, o cuando el coleccionista que les dio vida con su gusto y su alma se retira o muere.

Galardón a López Alonso en octubre pasado, en Nueva York

Los españoles Miquel Barceló, Rafael del Pino y Calvo-Sotelo junto con el mexicano Eugenio López Alonso fueron galardonados este jueves con el premio Sorolla que anualmente concede la Hispanic Society of America, con sede en Nueva York. Con esos premios, la institución fundada hace más de un siglo por el filántropo estadounidense Archer Huntington ha querido distinguir a un artista, el mallorquín Miquel Barceló, a un empresario, Rafael del Pino (presidente del grupo español Ferrovial), y a uno de los grandes coleccionistas latinoamericanos de arte contemporáneo, Eugenio López Alonso. El artista mallorquín Miquel Barceló estuvo ausente de la entrega de los galardones y el suyo fue recibido por la estadounidense Doris Ashton. "Miquel Barceló me pidió que les diera las gracias y que les expresara cuánto le gusta Nueva York", dijo Ashton. El presidente de Ferrovial agradeció el reconocimiento de la prestigiosa sociedad, al tiempo que señaló la reciente expansión de Ferrovial en EU. Por su parte, el empresario mexicano -propietario del grupo Jumex- expresó su gratitud por el premio y subrayó que al recibirlo, pensaba en sus "abuelos españoles". López Alonso posee una de las mayores colecciones privadas de arte, que mantiene abierta al público, y que es una de las más importantes de América Latina, con más de mil 300 obras, incluyendo trabajos de artistas como Donald Judd, Jeff Koons o Francis Alys.

La Hispanic Society of America, que tiene su sede en la ciudad de Nueva York, es una institución cultural dedicada a promover el arte de España, Portugal y América Latina. El premio Sorolla es una medalla que representa una moneda de un centavo con la imagen del presidente de EU Abraham Lincoln en una de las caras y que se concede en reconocimiento por la labor de apoyo y conservación del patrimonio artístico español tanto dentro como fuera de ese país. Al evento asistieron numerosas personalidades del mundo de la moda, arte, finanzas y alta sociedad Nueva York, España, México y otros países de América Latina. También estuvieron presentes los tres premiados de la edición de 2006, el español Rodrigo Uría, la mexicana Lidya Sada de González y el matrimonio estadounidense Carmen Ana y Joseph Unanue. Asistieron también el diseñador de moda venezolano Ángel Sánchez, Genoveva Casanova, esposa de Cayetano Fitz-James Stuart, Carolina Adriana Herrera, esposa del torero español Miguel Báez e hija de la diseñadora venezolana Carolina Herrera. Igualmente asistieron a la gala Nuria March y José María Pasquín, y Marta Sánchez, junto con su esposo, el publicista Jesús Cabanas, y al término de la cena, la cantante española interpretó la canción "New York, New York", que inmortalizó Frank Sinatra. También participaron en la gala el embajador de España ante la ONU, Juan Antonio Yañez Barnuevo, y el cónsul español en Nueva York, Ángel Egea, y sus esposas.


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