De esta forma, para el presunto autor material,
Emilio A.G., la Fiscalía pide una pena de 20 años de cárcel, mientras que para el presunto cómplice,
Rubin Nelson L.P., solicita siete años y medio, y reconoce la "
atenuante" de colaboración con la Guardia Civil que, según la representante del Ministerio Público, hizo posible que "
inmediatamente" se iniciara el dispositivo de búsqueda del joven profesor.
No obstante, según recalcó, en el caso del otro procesado no se da esta circunstancia, ya que "trató de ocultar los hechos todo el rato", y sólo se mostró dispuesto a colaborar en el momento en que supo que el otro acusado había hablado.
Por su parte, el abogado de la acusación particular tampoco a modificado su petición de condena, de 25 años de cárcel tanto para Emilio A.G. como para el súbdito colombiano Rubin Nelson L.P., al considerar que ambos fueron autores de la muerte de Borja Obregón, y participaron en los hechos en la misma medida.
A este respecto, la acusación particular negó tajantemente la atenuante de colaboración apuntada por la Fiscalía puesto que, en su opinión, ésta no existió en ningún momento. Llegó a afirmar que "tristemente" la investigación por estos hechos "partió del entorno de la familia" de la víctima, y no de la colaboración que pudiera haber prestado el colombiano.
La acusación particular mantuvo, igualmente, la petición de indemnización de 200.000 euros a los padres de Borja Obregón, de 120.000 euros para las dos hermanas y de 30.000 euros a la novia del joven. Por su parte la Fiscalía sí que modificó sus calificaciones provisionales en este aspecto, y además de solicitar 130.000 euros para los padres, 15.000 para la novia y 20.000 para una de las hermanas, pidió otros 20.000 euros para la hermana menor.
En su informe, ante el jurado, la representante del Ministerio Fiscal enfatizó que durante la vista ha quedado "probada" la muerte "con alevosía" de Borja Obregón, de forma que, a su entender, "la presunción de inocencia de los acusados se ha ido desvirtuando" a lo largo del proceso.
Destacó las "contradicciones" de los acusados en su declaración en el juicio y en el Juzgado de Instrucción de Medio Cudeyo, referentes a si Rubin Nelson L.P. conocía con anterioridad a la muerte de Borja Obregón la "preocupación" que Emilio A.G. tenía por la relación de éste con su mujer, al motivo por el cual el colombiano acudió al garaje del otro acusado donde sucedieron los hechos, y a si estuvo o no presente mientras tanto.
La cuerda, la bolsa
El Ministerio Público aludió especialmente a las "contradicciones" del colombiano en relación a la existencia o no de una cuerda y una bolsa que presuntamente habrían colocado alrededor del cuello y en la cabeza de Borja Obregón antes de arrojar su cuerpo por un acantilado. La representante de la Fiscalía remarcó como en sus declaraciones durante la instrucción y en la reconstrucción de los hechos Rubin Nelson L.P. había hablado de la existencia de estos elementos.
"Parece que ahora nos hemos inventado lo de la cuerda y lo de la bolsa. Pues no, eso se ha sacado de lo que nos ha dicho Rubin Nelson con anterioridad", subrayó la representante del Ministerio Fiscal, para quien estos "cambios" en las declaraciones han "obedecido" al "motivo práctico" de tratar de "limar determinados aspectos" en la sucesión de los hechos.
Hizo hincapié en las escuchas telefónicas en las que Emilio A.G. habla con su esposa de la posibilidad de citar a Rubin Nelson L.P. para instarle a que modificara su declaración "porque si no lo metía para dentro también" (en alusión a la prisión). "Con ello Emilio ha conseguido lo que pretendía, parece que la bolsa y la cuerda que Nelson veía tan claramente la primera vez se han difuminado", ironizó la fiscal.
Además incidió en la "absoluta indefensión" de Borja Obregón en el momento de su muerte, pues que "se vio totalmente sorprendido" y "no tuvo opción de defenderse", prácticamente "las mismas posibilidades que tuvo el muñeco que ustedes vieron que se empleó para la reconstrucción de los hechos", ejemplificó a los miembros del jurado.
El motivo
Subrayó el hecho de que la esposa del acusado y compañera de trabajo de Borja Obregón en el colegio público de Santa María de Cayón se acogiera a su derecho de no declarar contra su cónyuge. "Si mi marido fuera el que está ahí sentado (en alusión a Emilio) yo soy la primera que hubiera venido para decir que no es culpable", remachó la fiscal.
Respecto al hecho de que en los forenses no pudieran establecer la causa de la muerte, resaltó que "cómo iban a hacerlo" si los restos cadavéricos que se les remitió desde Francia eran tan escasos "que no había ni cuello para ver posibles marcas".
Añadió que, a la luz de los testimonios de los familiares y el médico de cabecera, que declararon que la única enfermedad que padecía Borja Obregón eran "alergias estacionales", "no se puede creer" la versión de Emilio A.G. sobre que el joven sufrió un ataque epiléptico al caer al suelo en sus forcejeos.
En cuanto al motivo, a sus ojos, también "está claro" y fueron "las sospechas fundadas o infundadas, me da los mismo, de que Borja tenía una relación con su mujer o la acosaba".
Testigo
En su informe, el letrado de la acusación particular aseguró "coincidir" con la representante del Ministerio Público "en el núcleo principal" de su exposición, aunque matizó la participación que tuvo Rubin Nelson L.P., a su juicio coautor de la muerte de Borja Obregón, y negó su colaboración con la Guardia Civil "porque le llamaron los agentes, no va él antes (a declarar)".
Consideró que tanto Emilio A.G. como Rubin Nelson L.P. "planearon de forma premeditada" el asesinato de Borja Obregón, "y lo arrojaron vivo al mar".
Asimismo, opinó que el móvil del crimen "fueron los celos". "Ahora Emilio se estará dando de cabezazos en su celda, al ver que el motivo que tenía probablemente no existía", remachó. Agregó que "Rubin Nelson sabía toda la película, sabía que Emilio tenía celos de Borja y que tenía intención de 'cargárselo'", y apuntó a Emilio A.G. como "ideólogo" de un crimen "preconcebido a largo plazo".
Dirigió parte de su exposición al papel del testigo de ayer, el jefe de estudios del colegio de Cayón donde trabajaban la mujer del principal acusado y la víctima, y que, a sus ojos, "parecía que venía a un concurso-oposición" en lugar de a un juicio. "Sería una persona a la que yo contrataría como testigo profesional", señaló el letrado, para quien el jefe de estudios "o ha mentido a la familia, o lo que dice no es cierto".
"Si el magistrado-presidente me lo permite someteré a su consideración (a la del jurado) si ese testigo encubrió lo que sabía del tema. Esa pregunta se la tengo que hacer, se lo debo a la familia", aseveró.
libre absolución
Por su parte, el abogado de Rubin Nelson L.P. mantuvo la petición de libre absolución para su cliente porque "no tiene nada que ver" con el caso. Según dijo, "si hubiese estado implicado no se hubiera quedado en España para que lo juzgaran, sino que se habría fugado a Colombia".
Remarcó quue no existen "pruebas que acrediten" la participación de Rubin Nelson, al margen de ayudar a cargar el cuerpo del profesor en el maletero del coche de Emilio A.G. "Aquí se han apuntado imaginaciones, hipótesis y suposiciones, pero éste es un juicio grave y hay que aportar pruebas", sentenció el letrado.