domingo 23 de enero de 2011, 21:32h
Última actualización: martes 08 de febrero de 2011, 10:19h
A expensas de las secuelas que pueda traer después del 22 de mayo, la forma en la que el PP ha designado a sus candidatos a las Alcaldías ha tenido ya una primera consecuencia interna en Palencia, donde la anterior candidata y hasta ahora portavoz municipal, Celinda Sánchez, ha abandonado inopinadamente el ayuntamiento.
Celinda tenía asumido que no iba a volver a ser la candidata. Pero una cosa es que fuera sustituida por el presidente provincial del PP, Carlos Fernández Carriedo, su superior jerárquico en el partido y a quien ella misma había reconocido como el mejor candidato posible, y otra muy diferente es que el elegido fuera Alfonso Polanco, en tanto que concejal, un inferior jerárquico. La respuesta ha sido una dimisión con la que por otra parte se cierra las puertas de la presidencia de la Diputación provincial, que era otra posibilidad de la que se venía hablando en Palencia.
Ante la renuncia de Celinda, Fernández Carriedo ha pretendido quitar hierro al asunto, afirmando que la decisión forma parte de la lógica y permitirá al nuevo candidato tomar las riendas del grupo municipal en los meses que restan hasta las elecciones. Cierto, pero para ello habría bastado con que Celinda dimitiera del puesto de portavoz, sin que fuera necesario renunciar al acta de concejal. Esto último, el abandono del ayuntamiento, supone un portazo en toda regla y Carriedo, que se enteró en Sevilla, es plenamente consciente de ello. Como tampoco ignorará que su posición al frente del PP palentino se verá seriamente resentida si Polanco fracasa en el intento de arrebatar la alcaldía al socialista Heliodoro Gallego. Al igual que Isabel Carrasco en León, el 22 de mayo Carriedo se juega en la urna municipal buena parte de su futuro político.