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ZP inicia por su cuenta la campaña electoral de las generales sin ninguna autocrítica

ZP inicia por su cuenta la campaña electoral de las generales sin ninguna autocrítica

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viernes 08 de junio de 2007, 19:32h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
Autobombo y ausencia total de autocrítica en el discurso de Zapatero ante el Comité Federal socialista: ha despachado el espinoso asunto de ETA en breves minutos, ha hecho un balance triunfal de las elecciones del 27-M sin citar las tremendas derrotas de Madrid y de Valencia, ha realizado un explosivo –por lo exagerado- balance de legislatura y ha abierto la campaña para las elecciones de marzo de 2008. Ésa, quizá, sea la única novedad: que no adelantará los comicios: “Es hora de empezar a trabajar, calmada y concienzudamente, en la preparación de las próximas elecciones”, dijo.
Y eso que Rodríguez Zapatero inició su discurso ante el Comité Federal socialista –máximo órgano entre congresos y el primero que se reúne tras los comicios del 27-M- reconociendo que estamos en un “momento especialmente significativo”, con la ruptura de la tregua porETA, las elecciones del 27- y la recta final de legislatura en la que, es obvio, cabe esperar todo tipo de obstáculos políticos. Pero el optimismo de Zapatero parece no tener límites. ¿O es más bien autocomplacencia?

Porque, la realidad es que, de un apretado discurso de 17 folios ha ‘despachado’ el tema de ETA en dos folios, en los que ni citó a Otegi, De Juana, ANV o los casos que están en la vida política cotidiana, como la entrevista que mantendrá el lunes con Mariano Rajoy, a la que ni siquiera se refirió. El análisis de las elecciones municipales y autonómicas del 27-M le consumió tres folios y medio, pero para decir exclusivamente lo bien que le había ido al PSOE en cuanto a la conquista de mayor poder territorial y no citar siquiera las sangrantes derrotas de Madrid y de la Comunidad Valenciana.

El ‘autobombo’ por lo realizado en los tres años de legislatura, sin embargo, sí enfrascó al líder socialista,que le dedicó nada menos que nueve folios. Y el resto del discurso, otros dos folios, para dar, claro, el pistoletazo de salida de la campaña para las elecciones generales, cuyo programa electoral ha confirmado que coordinará el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, y para las que ha convocado dos grandes conferencias: la primera, una Conferencia Social con organizaciones de todos los ámbitos, y otra, una Conferencia General Programática.
       
En definitiva, mucho autobombo, nada de autocrítica, un meter el miedo en el cuerpo a los dirigentes socialistas en el sentido de que se acercan las generales y es necesaria más que nunca la unidad, no sea que gane el PP, y aquí paz y después gloria. Como si no hubiera pasado nada.

Política antiterrorista

Sobre la ruptura de la tregua por ETA, ninguna novedad aportó Rodríguez Zapatero. Vino a decir exactamente lo que ya dijo en la ‘cadena amiga’ de Cuatro: que “ETA es la única responsable de la ruptura del alto el fuego. Lo fue cuando el atentado de barajas que costó la vida a dos personas, lo es ahora cuando lo ha roto formalmente”; que va a combatir el terrorismo con todos "los instrumentos del Estado de Derecho”, que “lucharemos contra ellos para la seguridad de todos los españoles”, que “es más irracional que nunca su apuesta contra la violencia”, que “es más temerario retomar sus periodos más negros”, que “ganaremos el desafío que nos plantean y lo ganaremos todos juntos”, y, desde luego, que “era mi obligación intentarlo”, anticipándose a posibles críticas.
       
Zapatero reafirmó al Comité Federal que siempre estuvieron claras las condiciones,
límites y reglas: renuncia a la violencia, respecto a la ley y “la voluntad democrática
de los ciudadanos dentro de la Constitución”.
Y que “nunca aceptaré paz por política, la política sólo cabe en paz, sin violencia, sin terror. Ante la amenaza del terror seré implacable”. Y, en ese punto, un “reconocimiento con orgullo” a los socialistas vascos y navarros y a “todos los que sufren las amenazas”, junto a un rotundo “no toleraremos que traten de manchar con insidias vuestras trayectorias y la de un partido que ha dado tanto sacrificio por Euskadi y por la libertad”. Y nada más: ni Rajoy y su entrevista del lunes, ni Otegi ni los batasunos, ni De Juana ni la ilegalización de ANV…

Balance triunfal… sin Madrid ni Valencia

El segundo bloque estuvo destinado a un balance más que optimista, triunfal, de las elecciones del 27-M, con un inicio espectacular: “Tenemos el mejor resultado porcentual en elecciones municipales desde 1991”, y eso aunque el PP ganara de forma global en más de 160.000 votos al PSOE: “Por primera vez el PSOE tendrá más capitales de provincia que el PP”, “hemos ganado mucha representación institucional”, “más ciudadanos van a tener gobiernos progresistas, gobernados por socialistas”, “el Partido Socialista es el partido más equilibrado a lo largo y ancho del territorio nacional, el que tiene una mayor capacidad para integrar la representación de los diferentes intereses del país”, y suma y sigue.
       
Zapatero hizo un encendido elogio del ‘caso canario’, es decir, de la victoria
porcentual del ex ministro Juan Fernando López Aguilar para la presidencia de las Islas, pero corrió un tupidísimo velo sobre la auténtica debacle que han supuesto las elecciones municipales y autonómicas para el socialismo valenciano, y no digamos ya del auténtico desastre que han sido para los socialistas madrilenos. Y tampoco, claro, quiso hablar de Navarra, donde la posición que mantenga el PSN será decisiva: o pacta con el nacionalismo vasco-navarro o permite que siga UPN en la Comunidad Foral. Silencio al respecto.
      
Ahora bien, después del discurso presidencial pidieron la palabra, entre otros, Joan
Ignasi Pla
y Joan Lerma (Valencia), Antich (Baleares) y los madrileños José Acosta, Joaquín Leguina, Enrique Barón y Juan Antonio Barrios. Acaso, para hacer algo de crítica que sirviera a la postre de autocrítica global socialista.
       
Es evidente que Zapatero no quería hablar de fracasos, y quedó claro en su discurso cuando reafirmó triunfal que “el nuestro es el partido que mejor refleja España” y “con más capacidad para configurar mayorías con la suma de distintas representaciones”. Y cuando añadió que “tenemos que tomar nota de lo que no ha ido bien y buscar las causas”, pero que eso no debe llevar al desistimiento de “examinar con detenimiento las razones de nuestros éxitos”.
       
Luego, varapalos al PP, los perdedores de las elecciones, Zapatero dixit, pero que, sin embargo, “parecen muy contentos. Dejémosles esos aspavientos a los que nos tienen acostumbrados y dediquémonos a gobernar nosotros”. Frase que no necesita ningún comentario, porque, según ZP, en cuatro años se ha pasado de tener la primacía el PP a que la tenga el PSOE “en todos los niveles”, y ellos aunque el PP sigue instalado “en la prepotencia” y el PSOE mantiene la “capacidad de autocrítica” (sic).

Balance de legislatura y disparo electoral


Tercera fase del discurso, y la más aburrida: los nueve folios dedicados al balance de los tres años de gobierno. “Nuestra palabra tiene el valor de lo llevado a cabo y del compromiso cumplido”, inició el presidente esta fase, para ir desgranando en auténticas parrafadas lo que nosotros vamos a reseñar en titulares: retirada de las tropas de Irak, política económica rigurosa, extender el bienestar a toda la población, nuevas oportunidades para los jóvenes, apertura de una nueva etapa en el reconocimiento de derechos, modernización del modelo de país –cambios estatutarios “que no destruyen España”-, profundización en la calidad del sistema democrático –Fiscalía, televisión pública…-, abanderamiento del compromiso ambiental, colaboración para conseguir “un mundo más justo, más digno” con la ‘Alianza de Civilizaciones’… en definitiva, “hemos gobernado para las personas, para los muchos y para los pocos”.
       
Incluso en la inmigración, la falta de autocrítica, o, al menos, la carecnia de duda
razonable de no haberlo hecho todo correcto al cien por cien ha sido la noticia
principal. Zapatero no tiene dudas: “Había que reconocer a los inmigrantes y hoy somos más decentes como país. Cuánta demagogia hemos tenido que oír, cuanto ruido, cuantos insultos…”, llegó a decir.
       
Un segundo ‘mensaje’ fue dirigido tanto a la organización socialista como al PP: “Con otros gobiernos también crecería la riqueza, pero lo haría con más desigualdad, dejando a muchos atrás, y eso no hace avanzar a un país; hace prosperar a sus élites, pero al país”.
       
Y, tras el balance triunfal, el disparo electoral: “Os anuncio que hoy se inicia el
proceso de elaboración del programa electoral para las elecciones de marzo de 2008”
, un programa que será coordinado por el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, porque su gestión “está colmada de grandes logros sociales”, y que será “un programa progresista, reformista e innovador”.
       

Zapatero ha anunciado las líneas por las que se regirá ese programa, que estará muy centrado en políticas sociales y para el que se celebrarán dos grandes conferencias en los próximos meses: Conferencia Social –“será una Conferencia de ciudadanía”- y Conferencia General Programática. “Lo que queremos es ganar, no que pierdan ellos, ganar nosotros para hacer cosas por este país”. Así, sic, terminó.
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