La actual crisis de la libertad de expresión en Venezuela ha provocado numerosos procesos de duelo. Desde el punto de vista psicológico caben destacar dos pérdidas muy importantes: la separación de un amigo que frecuentaba nuestra casa y la pérdida de una imagen, de una ilusión, que algunos sectores de la población mantenían en la figura del presidente del país.
En el primer caso genera un profundo impacto psicológico. Hay experiencia de “orfandad cultural” por el cierre de la señal de RCTV .. La identidad de población venezolana debe al reflejo de si misma que le proporcionaba RCTV. El gobierno nos separó forzadamente de este reflejo y ello produce un enorme malestar con consecuencias que se prologarán por varios meses e incluso años. Es un duelo equivalente a la privación del contacto con un familiar cercano, uno con quien aprendimos nuestra manera de “ser en el mundo” uno que nos enseñó nuestras frases más cotidianas, con quien compartíamos libremente cada vez que así lo queríamos. Lo más grave es que esta pérdida la complica el mismo gobierno por la imposición de una especie “padrastro cultural” con el cual la población no tiene conexión cultural ni afectiva. A nuestro amigo lo bota Chávez de nuestra casa para imponernos a TVES.
La segunda pérdida toca los simpatizantes del gobierno. La muerte de la ilusión en un hombre bondadoso que no era responsable por las cosas malas que pasaban en la casa. Mucha gente esperaba, hasta último momento, que Chávez reconsiderara la medida. No lo hizo y, por lo tanto, algunos sectores de la población despiertan para contemplar al presidente tal cual es: una figura incapaz de escuchar peticiones y ni siquiera ruegos la mascara cae y permite contemplar el verdadero rostro de un personaje autoritario e impositivo, capaz de atropellar emocionalmente a mucha gente sólo para ejecutar a sus planes.
Es importante saber que los procesos de duelo por estas pérdidas continuarán con efectos en nuestra población a nivel consciente e inconsciente. Los duelos no sólo pasan por los conocidos sentimientos de tristeza, rabia e indefensión. En forma sana, los duelos no involucran resignarse a la pérdida. Por el contrario evolucionan para ajustarse a la nueva realidad fortaleciendo a los dolientes. Conducen a un reajuste conductual, emocional y de creencias, a un crecimiento psicológico. Los duelos por la libertad de expresión pueden catalizar repuestas sociales de consecuencias muy importantes a mediano y largo plazo. Serán el combustible emocional que nutrirá el cambio que anhelan estudiantes, trabajadores y muchos sectores de la población
Después de cualquier pérdida importante nadie permanece igual. Venezuela tampoco.
Julio Vicente Pérez Infante
(Psicoterapeuta especialista en procesos de pérdida y duelo)